miércoles, 30 de septiembre de 2009

Nuevas fechas del curso práctico de periodismo (nivel inicial)

Dictado por: Georgina Dritsos

Comienzo: sábado 7 de noviembre.

Duración: 1 mes (son 4 clases de 2 horas cada una)

Fechas: 7, 14, 21 y 28 de noviembre de 2009.

Horario: de 10 a 12 hs.

En el curso Práctico de Periodismo Gráfico (nivel inicial) vamos a ver los siguientes temas:

- Qué es un sumario. Cómo confeccionar distintos tipos de sumarios para distintos medios. Qué hay que tener en cuenta para proponer una nota, una investigación, un reportaje, etc. ¿Se puede proponer cualquier tema? Trabajo práctico: realización de distintos sumarios para distintos medios.

-Conceptos básicos para realizar una búsqueda de información completa en internet. Sitios web de referencia, buscadores, palabras clave. Cómo optimizar los recursos disponibles para lograr el mejor resultado. Trabajo práctico: Búsqueda de información sobre distintos temas.

- Fuentes de información: cuáles son las fuentes de información que se pueden utilizar para realizar los distintos tipos de notas (ejemplo: con quién/es hay que hablar para hacer una nota de espectáculos, salud, ciencia, tecnología, política, etc.). Trabajo práctico: búsqueda de fuentes.


- En qué consiste la producción de una nota. Cómo se produce una nota propia o para otro periodista. Trabajo práctico: Confección de un informe a partir de una consigna determinada

Entrevista. Cuáles son las pautas básicas para realizar un reportaje. Qué hay que tener en cuenta antes de la realización. Qué datos hay que recopilar. Cómo se confeccionan las preguntas de forma adecuada al entrevistado/a y sus circunstancias. Cómo manejar las preguntas “difíciles”. Cómo actuar ante distintas situaciones que puedan darse con el entrevistado. Trabajo práctico: Realización de un reportaje y redacción del mismo.

- Búsqueda de temas para realización de notas. Trabajo práctico: Producción y redacción del tema elegido según consignas determinadas.

- Devolución final del docente sobre todo lo realizado por cada alumno.

- Entrega de diploma de asistencia al curso de periodismo (asistencia mínima: 3 clases.)

-A quiénes está dirigido: Está dirigido a toda la comunidad y, en particular, a estudiantes de Periodismo y Comunicación y a egresados de ambas carreras que quieran dar sus primeros pasos en el periodismo gráfico o digital.Además, es ideal para diseñadores gráficos, fotógrafos y otros profesionales que trabajan en áreas de comunicación, así como también para amateurs interesados en adquirir herramientas del periodismo gráfico o digital (por ejemplo, para quienes quieran aprender a buscar información y redactar temas en un blog.) Habrá objetivos grupales y objetivos particulares, según las necesidades y conocimientos de cada alumno. Es un curso 100 % práctico y muchas de las consignas las realizaremos en clase, mientras que otras se realizarán de forma independiente y se comentarán en clase.-

Importe total del curso: $ 220-F

orma de pago e inscripción: pago por adelantado del importe total del curso en efectivo

Lugar de realización del curso: sala de estudios en Belgrano.

-Llevar: cuaderno, lápiz, goma y birome.

* Además de este curso, estaremos realizando otros, como curso de periodismo para adolescentes y jóvenes, práctica profesional individual, consultas específicas sobre realización de textos para newsletters, blogs, etc. Por favor, consultá acerca de las distintas opciones. Y también por otras fechas/horarios en caso de que el horario actual no sea de tu conveniencia.

-Curriculum de la docente: Georgina Dritsos es periodista, egresada de la Universidad Católica Argentina, y está especializada en medios gráficos. Posee una vasta experiencia en: redacción periodística, producción y edición de medios gráficos y medios digitales; realización de productos gráficos y digitales a pedido (revistas, periódicos, blogs, newsletters, etc.); y en el desarrollo integral de campañas de comunicación para empresas, profesionales y lanzamiento de productos, entre otros.Debutó en el periodismo gráfico en Somos, revista de política e información general de Editorial Atlántida. Luego trabajó en la revista de divulgación científica Conozca Más, de la misma editorial. Colaboró en la revista Viva, del grupo Clarín; fue parte del plantel de la revista Luna, de editorial Perfil; formó parte del staff de revistas como 3 Puntos y TXT; y escribió en distintos suplementos del diario Clarín (Mujer, Countries, Salud, PYMES, Volver al cole).Ha colaborado en infinidad de publicaciones, como revista Rumbos, revista First, Noticias y diario Perfil, entre otros. Ha realizado proyectos independientes como el periódico de turismo Oi! Buenos Aires (creación y realización integral) y la edición integral de medios gráficos como suplemento Nieve (del diario La Nación), y revistas institucionales de los bancos Banex y Supervielle. Además, se especializa en la traducción y adecuación de textos originales en los idiomas inglés, portugués y francés al castellano. Actualmente es jefa de redacción de la revista Luna teen, de editorial Perfil, de la que participó en el proceso de creación y lanzamiento en el año 2006 y realiza otros trabajos de forma independiente.


Por más información, escribir a: georginad07@gmail.com Para ver algunos de los trabajos de Georgina Dritsos, entrar en:www.chezgeorgina.blogspot.com

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Nota sobre solteras publicada en Para ti

Solteras en la edad de la razón

Por: María Eugenia Sidoti
Sept.09



Para Ti

El día que ingresé a la treintena decidí que era momento de tomar una medida drástica. El proceso de cambio demoró seis horas y no fue interior: dejé en la peluquería mi eterna categoría de morocha para convertirme en una rubia rabiosa. Al parecer, la conmoción que generé en los invitados a mi cumpleaños surtió el efecto deseado, porque las preguntas existenciales por mi nueva edad cedieron paso a otras del tipo: “¿Es rubio ceniza?“ y “¿Cada cuánto te vas a retocar las raíces?”. Hacia el final del festejo, sin embargo, el mal trago llegó cuando un pariente cercano me dejó para el diván: “¿Y hasta cuando tenés pensado seguir desperdiciando óvulos?”, formuló al momento de soplar las velitas. Así quedó grabada para la posteridad mi bienvenida a la década infame: la de tener que decidir con celeridad temas como conseguir pareja y/o casarse lo antes posible y no perder tiempo (y al parecer óvulos) a la hora de un planteo reproductivo serio. El dilema se percibe claramente en la cara de espanto que tengo en todas las fotos de aquella velada fatídica.

Año a año, a través de la treintena, las mujeres que no tienen pareja o hijos comienzan a sentir idéntico terror. “¡Es que estoy sola y algún día voy a cumplir 40 años!”, lloraba desconsolada Sally en el hombro de Harry, en el mítico filme cuyo nombre narra el momento en que se conocieron. Bridget Jones escribía su diario de treintañera solterona de éxito garantizado y en Sex & the City cuatro chicas glamorosas mostraban que estar solas también podía convertirse en una cuestión de moda, pero que el temita “combo pareja + hijos” acechaba. En la ficción, pero más que nada en la realidad, la cuestión inquieta.

Así de injusto es el mundo que a los jóvenes que recién se lanzan al mercado laboral ya se les exige experiencia, y a las mujeres que están por cruzar –o acaban de cruzar– la línea de los 40 se les pide que además de la profesión marquen con una cruz los casilleros del amor y la fertilidad. “Soy la única de toda mi oficina que está sola, y eso hace que todos me miren raro. Mis compañeras casadas temen que les inculque ‘ideítas’ acerca de lo buena que es la soledad y mis compañeros de 20 fantasean con que soy una vieja fiestera –se confiesa la editora Lucía Peralta (36), quien se separó hace un año y medio de su último novio–. Teníamos un proyecto, pero no se dio. Muchas amigas me increparon por no haberme embarazado antes de cortar, porque creen que se me va a pasar el cuarto de hora. De hecho, en las charlas que tengo con muchas mujeres de mi edad aparece la pregunta de si congelar o no óvulos. Es que se supone que si nos liberamos de la presión de los hijos dejamos de trasladárselos a los hombres en nuestras primeras citas… ¡y así evitamos que huyan!”, narra con humor, pero dejando al descubierto una desesperación generacional. “Te aviso que no me voy a divorciar porque antes quiero embarazarme”, me amenazó días atrás Carolina, una empresaria de 37 años que acababa de descubrir la supuesta infidelidad de su marido a través de un mensaje de texto y que, mientras se secaba las lágrimas con pañuelos de papel, consideraba con frialdad: “¿Qué me importa si mi pareja no es perfecta?”. yo me quiero casar ¿y usted? “Cada vez más gente que supera los 30 años no tiene hijos ni una relación estable”, informan los especialistas, vinculando el hecho a un cambio social, cultural y económico a nivel global y también a una creciente expectativa de vida.

Según el Departamento de Análisis Demográfico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 49,9% de los porteños de entre 25 y 65 años no tiene pareja. Europa es de avanzada en la cuestión: los solos suman 170 millones, y en Estados Unidos el 42% de la población trabajadora de treinta y pico está soltero, por lo que la prensa ya bautizó al fenómeno The single America. En Inglaterra, un estudio de la Universidad de Warwick, fue un poco más lejos, al determinar que estar solo a los casi 40 puede acortar la vida. El análisis parte del supuesto de que quienes no están en pareja ni tienen hijos salen más y hasta más tarde, beben alcohol, fuman, salten comidas y trabajan obsesivamente porque no tienen otras cuestiones que atender. El estudio fue publicado en el diario The Independent on Sunday generando polémica. “Qué fuerte… –se extraña al conocer los datos del informe Guadalupe Castro, una médica de 40 años quien, justamente, anda sola–. No me parece del todo acertado porque conozco muchas personas que estando en pareja tienen una pésima calidad de vida debido a peleas, sacrificios personales o postergaciones de proyectos propios. Soy de las que creen que es mejor estar sola que mal acompañada y no es mi prioridad encontrar un hombre por el sólo hecho de estar con alguien, o de buscar un hijo como un deber. Obviamente, el tema ocupa mi cabeza, pero a veces pienso en la posibilidad de que, a lo mejor, no voy a llegar a ser madre y eso no necesariamente me angustia. Ojalá que se dé, pero también sé que si no, en el trayecto he tomado decisiones que me hicieron muy feliz: aposté a mi carrera, viajé muchísimo, salí y me divertí con amigos…”, enumera utilizando para ello los dedos de sus manos. Entre los 10 mil usuarios del sitio para solos y solas Encontrarse.com, por ejemplo, el 70% de quienes se registran están en el rango de los “de 35 a 50 años” y a pesar de que comenzó siendo un espacio para charlas virtuales, hoy también incluye salidas temáticas a pedido de un público que siente que no tiene tiempo que perder. “La mayoría de la gente que ingresa al sitio es de esa franja etaria. A diferencia de los usuarios de menos edad o de los mayores, que a lo mejor quieren relaciones de amistad o vínculos menos comprometidos, los de treinta y pico buscan una pareja y la posibilidad de formar una familia más o menos rápido. Los tiempos se acortan para ellos, están más apurados y quieren todo ya”, explica la directora del sitio, Mónica Sznaider, una celestina virtual que ya lleva diez años uniendo corazones.

LO QUE ELLAS Y ELLOS QUIEREN. ¿Hay o no hay hombres para las de treinta y pico? Que los hay, los hay. Pero ellas aseguran que son fóbicos y que no siempre manejan los mismos tiempos. Franco Gutiérrez, abogado de 38, esgrime en su defensa: “No es cierto que le tengamos miedo al compromiso. El tema es que muchas chicas tienen “casamiento e hijos” escrito en la frente, como un cartel luminoso. Yo soy de los que se toman su tiempo para conocer a alguien: no me gustan la ansiedad ni las presiones. Por eso mis últimas parejas eran más jóvenes; ellas no tienen la obsesión de formar una familia”. La arquitecta Victoria Ibáñez (35), aunque casada, boceta los lineamientos que siguen los hombres de su generación: “Algunos amigos de mi marido que se acaban de separar aparecen a sus 40 con novias de 20 años. Cada vez que tenemos que salir en parejas, las de treinta y pico nos queremos matar, porque las nuevitas se jactan de su juventud como si las demás fuéramos viejas decrépitas. La cuestión inquieta a más de una: ¿y si a nosotras también nos reemplazan por modelos más nuevos?”, pregunta.

Al momento de consignar sus condiciones de búsqueda, Juan Martín Reynoso (41) –gerente, hijo de 6 años, separado hace 3– detalla: “Busco a alguien que me deje ser y no genere conflictos. No salgo a bailar, a lo sumo voy a alguna reunión armada por amigos, así que siempre terminan presentándome a alguien. En general salgo con mujeres más jóvenes porque no tienen tantos rollos de ex o de hijos. Pero mi última novia tenía mi edad y fue bárbaro”. Por su parte, la productora televisiva Marcela Díaz (38), confiesa su temor a que su actual condición de sola amenace la integridad mental de sus padres. “Me tienen harta con eso de qué voy a hacer de mi vida. Estar sin pareja te convierte otra vez en una nena, y entonces se sienten con derecho a alimentarte a base de teorías”, concede y explica que en cada almuerzo familiar del domingo la cuestión de la pareja y la maternidad pasa de mano en mano, como un salero de la discordia.
Su hermana Romina no colabora a la hora de una sobremesa sin planteos: cinco años menor, y casada desde hace una década, acaba de parir a su tercer hijo. “Todos opinan y me dan consejos: desde que agarre al primero que se me cruce, hasta que me embarace de un desconocido. En general, esas conversaciones siempre me obligan a terminar la jornada de manera abrupta. Me levanto de la mesa pidiendo a gritos que me dejen en paz y huyo para deprimirme en mi departamento y comer medialunas”, confiesa Marcela quien a pesar de los éxitos profesionales, tiene que atravesar a diario la idea de que su existencia tiene alguna que otra cuenta pendiente: “Cada vez que digo que soy soltera y sin hijos me miran con una mezcla de lástima y enojo. Muchos no te perdonan que ése no sea tu único objetivo. Sobre todo las demás mujeres`”, señala. Facundo (37) opina que las chicas de su edad son geniales… ¡pero como amigas! Mientras que Francisco Pérez Salazar (39) asegura salir sólo con quienes están a la par: “Las mujeres de menos edad no tienen las mismas experiencias y no me interesa estar con alguien con quien no comparto la visión de la vida. Tengo amigos que salen con gente más joven para apendejarse, o porque no quieren compromisos. No es mi caso: vengo de una convivencia de seis años y la próxima vez sí espero poder formar una familia”. (Disculpas: al cierre de esta edición, el número de teléfono de Francisco había sido incautado por un séquito de señoritas). Otro mal que denuncian las mujeres sub-40, es que el hecho de no tener relaciones de pareja las obligue a padecer el mal de Roberto Carlos. “De tanto salir y conocer gente terminás teniendo un millón de amigos. ¡No te da el tiempo para verlos a todos!”, se queja Lucía Peralta, quien apela a las redes sociales como el Facebook para convocar a sus propios conocidos, enganchar amigos de amigos y recuperar ex novios o aquellos compañeros de primaria y secundaria que prometían.
Es un hecho que la tecnología aportó su cuota para que, al mejor estilo Roberto Galán, se hayan formado muchas parejas: chat, e-mail, mensajes de texto; todo colaboró. Pero cuántas veces también, al chequear contestadores y correo, no había rastros de aquel hombre que una noche prometió: “Yo te llamo… o te escribo”. Gabriela Castro Torres (40), por su parte, se reconoce agotada de sus ¿viejas? amigas y evoca con añoranza los buenos ¿jóvenes? tiempos. “Antes siempre encontrábamos una excusa para divertirnos. Pero desde que la mayoría es madre, no hay plan que no incluya a los hijos. ¿Por qué sus maridos sí pueden salir sin llevarse a las criaturas? En una de nuestras últimas reuniones aburridas a tomar el té hice la pregunta en voz alta y me tildaron de resentida –se queja y explica que si bien le gustaría estar en pareja, le molesta que muchas mujeres hagan del tema una especie de militancia–. En cada reunión se habla de qué guardería es la mejor y qué conviene mirar de toda la programación del Play House Disney. A veces me dan ganas de salir corriendo”, comparte y asegura que está sola desde hace cinco años: “Tuve varias convivencias, pero ninguna funcionó. Así que ahora no cambio así nomás la libertad que me da vivir sola y tener un buen laburo. Mi psicóloga me ayuda a ver que no tengo la obligación de formar una familia si no tengo ganas”, sintetiza.

“Cuando me separé de Pablo tenía 36 y hacía siete años que estábamos casados. Nunca pensamos en tener hijos. Las cosas no venían bien y un día bajé a la fiambrería a comprar un salame y cuando volví, él me miró y me dijo: ‘No te aguanto más. Separémonos, Mariana’. Sin decir agua va, armé una picada y le dije: ‘Bueh, quedate vos acá porque yo no puedo bancar el alquiler. Me voy a lo de mi vieja’. Y así fue: volví al hogar materno después de veinte años –aclaro que me fui de muy chica–; más precisamente a mi cuarto de la adolescencia. Al principio tenía todos los miedos: que no iba a poder mantenerme sola e iba a terminar durmiendo debajo de un puente, que no iba a volver a tener sexo en mi vida porque ningún tipo me iba a dar bola y que me iba a morir sola, vieja y rodeada de gatos. Ninguna de esas profecías se cumplieron. A los pocos meses me di cuenta de que a los 36 no me miraban como a los 22, o sea que ir de levante a un boliche no era el camino. Lo mío era el trabajo: jefa y segura en lo que hacía, me di cuenta de que eso era muy atractivo para los tipos. O sea que empecé a levantar como loca en la oficina”, narra Mariana Silvani (39), quien de todos modos no volvió a formalizar. “Vos lo que necesitás es ser menos exigente… ¿Por qué mejor no agarrás lo que venga?”, me aconsejaba mi papá psiquiatra en mis tiempos de sola, mientras que la madre de una amiga, frente a sus treinta y pico en veremos, eligió ir directo al grano… equivocado: “Hijita, ¿vos sos lesbiana?”, le preguntó después de consultarla cuánto tiempo más tenía pensado guardar la cuna de su infancia para sus propios hijos, sin encontrar respuesta. “¿Por qué además de soportar mis propias angustias y miedos acerca de mi actual situación, tengo que satisfacer los requerimientos de certezas de familiares, amigos y hasta desconocidos que me indagan sobre por qué no consigo novio? ¡Si lo supiera no estaría sola! Y hasta es probable que en vez de salir con un empleado de banco, anduviera haciendo top less en el yate de un millonario por el Mediterráneo”, ironiza Paula Martínez (41), irritada ante lo que define como “síndrome de torturar psicológicamente a la sola”. Está visto que, a determinada edad, las preguntas propias y ajenas fluyen con una facilidad asombrosa y que, en algunos casos, los signos de interrogación pueden convertirse en enemigos íntimos. Será porque, evidentemente, lo difícil es encontrar respuestas que logren conformar a todos.

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domingo, 23 de agosto de 2009

Solteros y solteras: cada vez son más en Buenos Aires

Solos por elección o imposición

No tiene pareja la mitad de los porteños

Los singles , una categoría que crece sin cesar

Domingo 23 de agosto de 2009


Loreley Gaffoglio LA NACION

El 49,9 por ciento de los porteños son singles, es decir, personas que no están comprometidas en una relación sentimental. Esa categoría incluye a solteros, separados, divorciados y viudos.
Hoy los singles o gente sin pareja encarnan el grupo demográfico de mayor dinamismo y de más rápido y sostenido crecimiento en el mundo occidental. Y esa ola de solos, que nació con el siglo XXI, también cubre la Argentina. El fenómeno impar se vincula a la "transgresión" de los paradigmas familiares tradicionales, la longevidad, las exigencias de la vida urbana y a la propia dinámica pendular de las relaciones de pareja.

Los demógrafos del Primer Mundo advierten que se extienden los períodos de "soledad" de la población como llagas o recreos de la vida adulta.

Por elección o imposición, en el país crecen sin cesar los que renuncian a la convivencia de a dos. Para muchos, eso ni siquiera supone una opción, ya que carecen de un socio sentimental.

Ese viraje, observan los sociólogos, viene alterando las formas de vida y de relación.
Lejos de los rótulos de "solterones", los singles vernáculos han logrado reubicarse en el imaginario social, empujados por el número de su manada.

Según el Departamento de Análisis Demográfico de la ciudad, ese conjunto representaba el 26,5% de la población capitalina en 1980. Creció al 46,3% en 1991 y, como se dijo, hoy son el 49,9% de los porteños. Claro que la medición no indaga en su estatus afectivo, sólo los ubica entre quienes no poseen una pareja conviviente.

Un estudio de la consultora Advise arroja que hoy cuatro de cada diez porteños, de entre 25 y 65 años, dice estar "desemparejado", aunque reconocen que podrían cambiar de categoría si encontraran complicidad. Lo engorroso, confiesa el 76% de los 1426 encuestados, es que no la encuentran y reafirman no haber abdicado en la búsqueda.

El avance de los singles corre a la par de la fragilidad de las uniones, con 56,2 divorcios cada 100 matrimonios porteños, según la Encuesta Anual de Hogares (EAH).

En las clases sociales mejor posicionadas, los singles son escudriñados por los analistas de mercado que les adjudican, en promedio, un 30% más de gasto que a los unidos. Consumen más tecnología, viajes, ocio, gastronomía, elementos de cuidado personal, moda y vida sana. Son más "salidores", hedonistas y obsesivos ante los signos de envejecimiento, señalan estudios de Ipsos y Trendsity.

Al margen de su peso en la economía real, su revalorización la confirman quienes ven en su estatus una reivindicación de los espacios de intimidad y libertad individual.

"Las carencias afectivas del single se compensan con los logros profesionales, los hijos, amigos y su intensa vida social", explica la psicóloga y analista de tendencias Mariela Mociulsky. "Los más jóvenes priorizan su desarrollo laboral y relegan el proyecto de familia. En los de mediana edad, la característica común es que son muy exigentes e inconformistas. Prefieren andar solos si no tienen a su lado al compañero ideal", describe Mociulsky. Europa, al tope de la lista
En el escenario global, la Unión Europea lleva la delantera en cantidad de gente que vive sola, un modo indirecto de vislumbrar a los singles . Y hasta el Foro Económico de Davos los estudió en 2007, bajo el tema The Single Economy . Aunque ahora en tiempos de crisis y desempleo, el Viejo Continente les arrebató gran parte de su encanto.

En Europa, superan los 170 millones de personas, según Eurostat. Irlanda se ubica en la pole position , con un 55% de hogares unipersonales. En Nueva York, el 50% de su población vive sola. Y en París suman más los hogares de un adulto, con o sin hijos, que los conformados por parejas.

Según la última medición de la EAH, en la ciudad de Buenos Aires el 29,6% de los porteños vive solo. El sociólogo francés Jean-Claude Kauffman, ubicó el origen del fenómeno a partir de lo que llamó las "trayectorias de autonomía" de las mujeres.

Vistos como individualistas y hasta egocéntricos, lo que instala el fenómeno single en la escena mundial, según Kauffman, "son aspiraciones bastante altas de lo que ellos consideran felicidad y plenitud, y le exigen mucho al amor y a la pareja. Si no hallan lo que buscan, optan por la soledad".

Georgina Binstock y Rosa Geldstein, demógrafas del Centro de Estudios en Población (Cenep) analizan el fenómeno desde otra perspectiva. Afirman que la inestabilidad de las uniones, junto con la postergación en la edad para el primer enlace entre los jóvenes y el incremento en la expectativa de vida, entre otros puntos, empujan los episodios de soltería. Rehúsan analizar una categoría fluctuante como la de los singles , ya que, dicen, desconocen cuántas personas hacen de ese estadío una opción vital de soledad y cuántos se enrolan en relaciones efímeras o cama afuera. Las conclusiones poblacionales a nivel nacional que le brindaron al Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), sin embargo, se resumen en estos puntos:
Los últimos tres censos (1980, 1991 y 2001) muestran que la suma de los no unidos (solteros, separados, divorciados y viudos ) se incrementaron del 40%, en 1980, al 45% en 2001.
Los casados disminuyeron del 60 al 55% en el mismo período.

Los solteros crecieron del 31 al 34 %, y los separados y divorciados, del 2 al 5%. Aunque este porcentaje que parece exiguo se realiza sobre el total de la población de 14 años y más.
Los analistas tocan otro punto medular. Mónica López Andrade, especialista en terapia de parejas, explica que una porción creciente de los singles responde a la adolescencia tardía, la comodidad, la incapacidad para relacionarse, la autopreservación y un valor secundario dado a la pareja.

"El miedo a reeditar fracasos, la liberación que sienten al dejar atrás una convivencia infeliz, las ansias de no rendir cuentas y la inversión del tiempo en ellos mismos son también cuestiones de peso para no emprender nuevos vínculos", señala.

Y enfatiza una observación de consultorio: "Hay serias dificultades en las relaciones interpersonales y la cultura digital propicia simulacros de relación. No hay tiempo para el otro, pero sí para hacer más cosas: chequear mails, estar en la Web, ir al gimnasio y cumplir más de lo que se les exige con lo laboral. Quizá sea en el trabajo donde hoy se descarga gran parte de la libido".

Victoria Mazzeo, jefa del departamento de Análisis Demográfico de la Dirección General de Estadísticas y Censos del gobierno porteño, analizó para La Nacion algunos de los principales cambios de lo que los especialistas definen como "mercado matrimonial en la ciudad". Entre ellos:
Menos matrimonios
En Buenos Aires, la tasa bruta de nupcialidad descendió el 40 por ciento en los últimos 18 años. En 1990, la tasa de matrimonios era de 7,4 casamientos por cada 1000 habitantes. En la última medición de 2007 se redujo a 4,4.
La edad para la primera unión se elevó a los 32 años, en los hombres, y a los 30,6, en la mujer.
La tasa de uniones en hombres es superior a la de las mujeres. Esto se explica por la mayor presencia femenina en la ciudad y por la mayor reincidencia matrimonial del varón (15,8% contra el 10,6% de la mujer).
Las porteñas solteras, no unidas y viudas, representan el 54,2% del total de la población femenina de la ciudad de Buenos Aires. En la misma categoría, los hombres representan el 44,9 por ciento de la población.
Entre los 35 y los 54 años, las mujeres separadas (el 43,8% en esa franja) duplican a los varones separados en ese mismo rango de edad.

Todos contra todos


sociedad
parejas multiples



El poliamor amenaza con extinguir la monogamia y el tabú de la infidelidad




La movida nació en Estados Unidos y se extendió a varios países donde hay cada vez más militantes de esta forma de vida. En Argentina, todavía se refugian en los foros de Internet, pero reivindican con orgullo la honestidad, el respeto y el amor que implica tener más de una relación con el consentimiento de las partes involucradas. Dicen que la monogamia es una hipocresía o un ideal, y que el poliamor, en muchos casos, los ayudó a consolidar sus parejas.



Por Brenda Focas

Emociones. Los sentimientos priman por sobre la sexualidad y se diferencian de los swingers.“Soy poliamorosa. Mi marido y yo creemos que se puede tener más que una relación romántica y duradera a la vez, con amor y honestidad entre todos. No queremos sexo casual, ni grupos, ni swinging”, explica Julieta. Ella se declara adepta a esta práctica basada en premisas que hoy podrían pensarse como casi existenciales: el amor, la fidelidad (con los compromisos establecidos), la honestidad y el respeto a cada uno de los integrantes. Se trata, en definitiva, de mantener una relación amorosa y duradera de manera simultánea con varias personas, con el absoluto conocimiento y consentimiento de todos los involucrados.


En Argentina, si bien no hay grupos militantes como en Estados Unidos, Gran Bretaña o España, muchas personas lo tomaron como modo de vida, frente a la lo que consideran la “hipocresía de la monogamia”.



“Siempre pensamos con Agustina, mi mujer, que no queríamos que cada uno sea la última experiencia del otro. Hace poco más de tres meses ella empezó una relación, yo no terminaba de entender cómo podía sentir cosas tan fuertes por los dos al mismo tiempo, aunque me aclaraba que los sentimientos para cada uno eran distintos”, cuenta Emilio, de San Telmo que tiene 30 años y se siente un “bicho raro” cuando se reconoce dentro de esta comunidad. Pero sigue con su relato: “Una vez que Agustina empezó a tener esta relación, quise conocer a la persona que estaba con ella, y él me quería conocer a mí. Así que nos juntamos y empezamos a intercambiar impresiones de lo que nos pasaba a cada uno. Hoy, no tengo dudas que esta nueva vida que encaramos nos unió muchísimo como pareja”, confiesa.


Aunque puede resultar extraño, para este movimiento un tercer, o cuarto, integrante cierra perfecto el circulo de las complicadas relaciones maritales. Incluso insisten en que es propio de la naturaleza humana amar a más de una persona, y advierten que la monogamia será con el tiempo una opción caduca, no acorde con la vida actual que exige formas de amar más “evolucionadas”.


“Para mí es mucho más fácil vivir mi día a día con la libertad de formar relaciones, y poder compartir todo con mi marido. La última vez que estuvo con una mujer sus ojos brillaban, y lo bueno es que se sentía bien por poder hablar conmigo de ese momento especial”, cuenta con naturalidad Marina.


Francisco, otro poliamoroso que jura que no volvería por nada a su antigua vida conyugal, cuenta: “Las ventajas de esta modalidad creo que son evidentes, mayor sinceridad en todos los ámbitos de la vida, un mayor reparto de tareas, mayor tolerancia (un día discutís con tu pareja y en vez de ir a llorar sólo te desahogás con la otra, por ejemplo). En mi caso, mi pareja principal, Laura, tiene otra relación con otro hombre, con el que me llevo muy bien y tenemos una gran amistad”.


Para la licenciada en psicólogía y antropóloga Fabiana Porracín, el planteo del matrimonio monógamo “desde ahora y para siempre” es sólo un ideal. “Es un intento, pero no es realista. Una cosa es casarse con el obvio deseo de querer morir al lado de la persona que uno elige, otra es creer que va a ser así”, opina. Los poliamantes incluso suelen criar a los hijos de manera comunitaria, para que aprendan los valores del libre amor, y suelen pertenecer a la elite económica, o vanguardia artística, cultural o intelectual.


La práctica también se hizo conocida porque artistas y escritores como Anaïs Nin, Henry Miller, Colette, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre lo ejercieron abiertamente.


Lo cierto es que en más de una encuesta la mayoría de las personas reconoce que le gustaría tener relaciones con más de una persona o incluso que son infieles. Quizás por eso, hace más cien años el escritor Alejandro Dumas comparaba al matrimonio con “una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos y, a menudo, tres”.




“La posesión es la antítesis de la libertad”


En el prólogo del libro El amor libre. Eros y anarquía , editado por Utopía Libertaria, el escritor Osvaldo Baigorria escribe: “Para defender al principio de amor libre se necesitan dosis parejas de inocencia y experiencia. Una vez desacralizados el matrimonio, la familia y la dupla varón-mujer unidos ‘de por vida’, ¿qué si no la inocencia puede vincular la libertad al amor, en especial si a éste se lo entiende como pasión o atracción entre seres de carne y hueso? La experiencia susurra al oído que la fidelidad es imposible, que la monogamia es una ilusión y que las leyes del deseo triunfan sobre las leyes de la costumbre. La inocencia grita que el amor sólo puede ser libre, que la pluralidad de afectos es un hecho y que el deseo obedece a un orden natural, anterior y superior a todo mandato social (...).


Más adelante agrega: “Nunca hubo algo más difícil que ser libertario en las cuestiones de amor. Se puede serlo ante una autoridad o la propiedad pero ante los vaivenes del corazón no hay principio, norma o idea que se sostenga firme en su sitio. ¿Hay alguien más parecido a un esclavo que un enamorado? La posesión es la antítesis de la libertad. ¿Cómo uno puede ser verdaderamente libre cuando ama? Sólo mediante una reinvención de la palabra amor.

Crece la cantidad de parejas en casas separadas

Parejas "cama afuera": Una tendencia que se impone



Para evitar el desgate de la rutina y cuidar espacios propios, cada vez más parejas optan por vivir en casas separadas. Para los expertos es una alternativa a los múltiples modelos de familia de hoy.




"A esta altura de mi vida sería incapaz de vivir con otra persona", confiesa Aníbal Riveras, 70 años, 5 junto a Amelia, de 67. "Estar de novios es ideal porque no hay desgaste. Está claro... ¿Por qué los amantes se llevan bien? ¡Porque no conviven!", insiste Aníbal que, como Amelia, ha tenido su matrimonio largo y con hijos. Ya no. Ahora, que son abuelos, eligieron ser novios. Como tantos. Es que la decisión ya no tiene el condimento excéntrico a lo Woody Allen, y tampoco carga con antiguas condenas sociales. Tal vez porque uno de cada dos matrimonios termina en divorcio, la pareja "cama afuera" se está volviendo una variante más a los múltiples modelos de familia de hoy.



"Es algo de lo más común. Como hay mucho divorcio y mucha rotación de pareja, la gente se protege así, manteniendo sus espacios", dice Diana Rizzatto, de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. Para la psicóloga y sexóloga Diana Resnicoff, las dudas sobre este modelo son cada día más frecuentes en el consultorio: "En general tuvieron parejas que no funcionaron, también hijos, y buscan otra alternativa. Rompen con el modelo tradicional y les suele ir mucho mejor". Viviana Koffman, del Club de las Divorciadas, asegura que la realidad ya supera lo jurídico: "En el matrimonio la Ley exige la obligación de vivir juntos, pero hoy se aceptan otras situaciones". Y pone el caso de las familias ensambladas: "Se sabe que el principal factor de riesgo en la ruptura de una familia ensamblada son los hijos que cada uno trae. Por eso, hay muchas parejas que prefieren no complicarse y vivir cada uno en su casa. Lo cierto es que antes era imposible y ahora se ve como una salida inteligente". Lila Isacovich, psicoanalista de la Fundación Buenos Aires, también da una opinión positiva: "Es fantástico que haya tantos modelos de pareja como relaciones. Es una tendencia muy marcada, que se ve más práctica y más segura. No es falta de compromiso sino al revés, es una manera de cuidar la pareja. Se dan relaciones de un compañerismo que permite espacios propios. Se comparten fines de semana y vacaciones, pero el día a día es cada uno en su casa". Bernardo Stamateas, autor de "Sexualidad y erotismo en la pareja", habla del cambio de costumbres: "En las parejas de esta época posmoderna no existen reglas fijas ni rituales familiares, sino que se buscan nuevas maneras para que la pareja funcione y así vencer los dos problemas por los que toda pareja se quiebra, que son la pérdida del amor romántico y los problemas sexuales".




Irene Loyácono, directora del Centro de Terapias con Enfoque Familiar, habla de las primeras parejas, las jóvenes: "La pareja sin convivencia se deriva de ese estilo light, propio de nuestros días. Es una forma racionalista de ahorrarse los problemas que acarrea la negociación de tantos detalles. Implica una posición centrada en el yo: no estoy dispuesto a comprometerme demasiado ni a hacer mucho esfuerzo. Y si bien es cierto que la cama afuera logra ese objetivo, deja por el camino otras cosas valiosas que sólo aparecen en las relaciones comprometidas. Sin olvidar que, si vamos con tan poca fe a la consumación del amor es probable que caigamos en una profecía autocumplida: terminamos separándonos".



Para la ginecóloga y sexóloga Beatriz Literat, es importante el "permiso" o "legitimación" que se le da hoy a este nuevo vínculo: "Antes estas relaciones no se hacían públicas, pero hoy hay nuevos modelos y la gente los usa. ¿A quién no le gusta estar de novios y salir todos arregladitos? Pero a veces es pura comodidad. No creo que el matrimonio como institución haya fracasado sino que a veces se elige mal a la pareja".



¿Entonces...?Dice Stamateas: "El amor de pareja es el deseo de tener intimidad emocional, sexual, intelectual y espiritual con el otro. Es darle la bienvenida a mi territorio sin sentir miedo a perder mi pellejo. Es vivir un proyecto junto a quien se ama. No depende de donde se viva, sino del espacio interior que le damos al otro para entrar en nuestro circuito de intimidad afectiva".




A favor
Es una manera de cuidar a la pareja, de protegerla de la rutina. Se pueden dar buenas relaciones de compañerismo respetando los espacios propios de cada uno. Si no hay proyecto de paternidad compartida porque cada uno tiene hijos propios, es una forma de preservarlos de armar una familia "ensamblada".



En contra
Se pierde la cercanía del otro. Se pierde el saber que el otro estará en casa al llegar, se pierde ese amparo. No funciona si existe el proyecto de tener hijos. Si ya hay chicos, para ellos es importante compartir la cotidianeidad con los dos padres, además de que se simplifica la crianza al ser compartida entre papá y mamá.

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿Será cierto?


05 AGO 09 | Constelación de riesgos


Si la pareja se disuelve, la salud lo siente


Quienes se divorcian o enviudan sufren un gran deterioro físico.La Nación



Lara Tarker-Pope, The New York Times NUEVA YORK.- Los casados tienden a estar más sanos que los solteros. Pero, ¿qué sucede cuando el matrimonio se acaba?



Un nuevo estudio muestra que cuando las personas que se han casado vuelven a estar solas ?ya sea debido al divorcio o a la muerte de su pareja? experimentan mucho más que una pérdida emocional. Habitualmente sufren un deterioro de la salud física del que nunca se recuperan del todo, aun cuando vuelvan a casarse.


Y en términos de salud, no es mejor haberse casado y luego volver a estar solo que no haberse casado jamás. Las personas de edad media que no han contraído matrimonio tienen menos problemas crónicos de salud que aquellas que se han divorciado o han enviudado. Los hallazgos, que surgen de un estudio nacional en 8652 varones y mujeres de entre 50 y 60 años, sugieren que el estrés físico que supone la pérdida del matrimonio persiste aun cuando las heridas emocionales se han curado.


Si bien esto no quiere decir que las personas deberían seguir casadas a cualquier costo, sí muestra que la historia marital de una persona es un importante indicador de salud, y que la persona que vuelve a estar sola debe estar especialmente atenta al manejo del estrés y a la práctica de actividad física, aun cuando vuelva a contraer matrimonio.


"Cuando nuestra pareja se enferma y está por morir o cuando el matrimonio empeora y está por morir, los niveles de estrés suben", dijo Linda White, profesora de sociología de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, y coautora del estudio que será publicado en el número de septiembre de la revista The Journal of Health and Social Behavior . "Uno no duerme bien, su dieta empeora, no puede hacer gimnasia, no puede ver a los amigos. Es todo un paquete de hechos negativos."
Efectos documentados Los beneficios que reporta el matrimonio a la salud, documentados por numerosas investigaciones, parecen provenir de diversos factores.


Las mujeres, en particular, actúan como guardianas de la salud de sus maridos, agendándoles consultas con sus médicos y avisándoles si notan alguna señal que sugiera un problema de salud.
Los cónyuges pueden además ofrecer apoyo logístico, cuidando de los hijos cuando la madre practica actividad física, o llevándola y trayéndola del médico.


En el último estudio los investigadores trataron de averiguar cuál es el impacto del divorcio, de enviudar y volver a casarse en un amplio número de personas.


De las 8652 personas estudiadas, más de la mitad todavía seguía en su primer matrimonio. Alrededor del 40% se había divorciado o había enviudado, y cerca de la mitad de estas personas se había vuelto a casar en el momento del inicio de la investigación. Sólo un 4% nunca había contraído matrimonio.


En suma, los varones y las mujeres que habían atravesado un divorcio o la muerte de su pareja refirieron un 20% más de problemas crónicos de salud, como enfermedad cardíaca, diabetes o cáncer, en comparación con las personas que seguían casadas.


Las personas que previamente habían estado casadas también tendían a tener mayores problemas de movilidad, como dificultades para subir escaleras o caminar una distancia significativa.


Si bien volver a contraer matrimonio se asoció con una leve mejoría de la salud, el estudio mostró que la mayoría de las personas que se habían vuelto a casar no habían logrado recuperarse completamente del declive físico asociado con el fin del matrimonio. En comparación con aquellas que seguían casadas, las personas que atravesaban un segundo matrimonio tenían un 12% más de problemas crónicos de salud y un 19% más de problemas de movilidad.


Un segundo matrimonio no parece curar tampoco las heridas emocionales. Las personas que habían vuelto a casarse tenían una cantidad levemente mayor de síntomas depresivos que aquellas que seguían casadas.
Una fuerte asociación El estudio no prueba que la pérdida del matrimonio sea la causa de estos problemas de salud, sino sólo que ambos hechos están asociados. Podría ocurrir que las personas que no hacen ejercicio, comen peor y no pueden manejar el estrés sean más propensas a divorciarse.


Aun así, los investigadores señalan que la asociación se observó tanto en las personas divorciadas como en las que habían enviudado, un dato que sugiere una poderosa relación causal.
Pero nada sugiere que los cónyuges deban mantener un mal matrimonio en nombre de la salud. Los problemas maritales también causan trastornos físicos.


En una serie de experimentos, científicos de la Universidad de Ohio estudiaron la relación entre las peleas maritales y la respuesta inmunológica, medida en el tiempo que demanda una herida en sanar. Los investigadores estudiaron a parejas en las que se aplicó un dispositivo de succión que dejaba ocho pequeñas ampollas en sus brazos. Luego, las parejas debían discutir, a veces sobre temas positivos, a veces, sobre temas conflictivos.


Después de un conflicto marital, las heridas tardaban un día más en sanar. Entre las parejas que exhibieron los niveles más elevados de hostilidad, las heridas demandaban dos días más que aquellas que habían exhibido menos animosidad.


"Diría que si uno no puede arreglar su matrimonio, mejor es salirse de él -dijo Janice Kiecolt-Glaser, autora del estudio-. Con un divorcio, usted está perturbando su vida, pero un mal matrimonio también es negativo en el largo plazo."


Claves
Problemas crónicos: Quienes se divorcian o enviudan tienen un 19% más de problemas de salud crónicos, como enfermedad cardíaca, diabetes o cáncer, que las personas que siguen casadas.
Movilidad: En comparación con quienes siguen estando casados, los que vuelven a estar solos experimentan un 19% más de problemas de movilidad, como dificultades para caminar distancias significativas.
Segundo matrimonio: La salud de quienes se vuelven a casar es peor que la de aquellos que siguen en su primer matrimonio: tienen un 12% más de problemas crónicos de salud y un 19% más de problemas de movilidad.

Casi todos usan el Facebook... para buscar ex parejas!


Donde hubo fuego...


Facebook: el 95% lo usa para buscar ex-parejas

Saber de los ex no siempre es lo mejor.



11/8/2009 | Redacción starMedia


Lo asegura un estudio realizado entre internautas canadienses. Algunos buscan a sus novios o novias del pasado para tener información acerca de sus vidas actuales. Otros, buscan revivir asignaturas pendientes.



Un estudio realizado por la universidad canadiense de Guelph destaca que la red social Facebook, una de las más populares de Internet, es usada masivamente por gente de todo el mundo para buscar amores de tiempos pasados. El estudio también hace hincapié en los problemas que esto trae aparejado: principalmente los celos de las actuales parejas.
La psicóloga Brenda Wiederhold, coordinadora del trabajo, indicó que "cuanto más tiempo pasa la gente en Facebook, más probable es que sienta desconfianza por su pareja y que use la red para buscar información adicional que pueda alimentar los celos mutuos". El estudio señala que Facebook colabora para que desaparezca el límite entre lo público y lo privado, haciendo aflorar situaciones del pasado que muchos prefieren olvidar. El temor a la infidelidadEn tanto, otro estudio, publicado por un diario británico, establece que el 20 por ciento de los usuarios espía los mensajes de Facebook de su pareja buscando eventuales infidelidades.


La psicóloga que realizó el estudio en Canadá concluye que "estar expuestos a la información sobre las parejas sentimentales de nuestros contactos o la interacción que ellos tienen a través de la red social, lejos de despejar las dudas las aumenta; cuanto más se sepa peor es".

domingo, 9 de agosto de 2009

Las mujeres sufren más en un matrimonio infeliz!!!

Un mal matrimonio siempre perjudica más a las mujeres que a los hombres
miércoles 5 de agosto, 1:30 PM



(www.neomundo.com.ar) "Un matrimonio malo o infeliz, a largo plazo siempre resulta más perjudicial para las mujeres". Esta es la principal conclusión a la que arribaron los investigadores de la Universidad de Utah (Estados Unidos), que se propusieron determinar si las peleas y discusiones pueden generar el incremento de determinados marcadores como la presión arterial y el colesterol que contribuyen al desarrollo de afecciones del corazón o bien diabetes y stroke (derrame cerebral).



"A lo largo de la experiencia nos dimos cuenta de que tanto los hombres como las mujeres involucrados en parejas o familias conflictivas suelen ser más proclives a caer en depresiones que sus 'pares' que viven enamorados y felices. No obstante, para ellas, el riesgo de elevar el nivel de determinados factores que contribuyen al desarrollo del 'Síndrome Metabólico' (SM), una condición integral que puede generar serias consecuencias, es mayor", aclaró Nancy Henry, al frente de la investigación, presentada durante la reunión anual de la American Psychosomatic Society.

"Si pensamos a los problemas de pareja como disparadores de patologías crónicas tenemos que considerar un factor clave: el tiempo de exposición a la situación en cuestión. Es importante tener en claro que cuanto más se tarde en abordar un problema, mayores serán las consecuencias que éste genere, pues las enfermedades crónicas, ya sean de orden psíquico, psicosomático o físico suelen aparecer debido a la presencia de situaciones de violencia, sometimiento, angustia, tristeza o desazón sostenida", explica Enrique Alba, médico psicoanalista, coordinador del Centro de Estudios Psicoanalíticos de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA).

Para el ensayo, Henry -acompañada por su equipo- entrevistó a 276 parejas de 54 de edad promedio quiénes debieron responder cuestionarios acerca de los aspectos pasivitos y negativos de la pareja.

Los parámetros, tanto para una como para otra variante eran por ejemplo, el apoyo mutuo y la realización compartida de actividades por un lado; y las peleas, hostilidad y desacuerdos sobre temas de relevancia como los hijos, la "familia política", el dinero, el trabajo (punto álgido que, además, suele condicionar mucho el descanso favoreciendo la sensación de irritabilidad), los problemas de fertilidad que se cuentan entre los factores que más alejan a las parejas, y la religión por el otro.

Asimismo, también se consultó sobre la existencia de antecedentes o síntomas de depresión en alguno de los miembros de las parejas que habían permanecido casadas por aproximadamente 27,5 años, la mayoría de ellas en "primeras nupcias".

"En general y luego de la primera impresión se podía decir que se trataba de parejas felices pero, indagando, hallamos que el 20 por ciento de los hombres y el 12 por ciento de las mujeres presentaban SM, diagnosticado mediante la detección de tres de los cinco factores que lo componen. Pero, el punto negativo para ellas es que presentan una mayor predisposición a desarrollar nexos entre las sensaciones y el clima negativo, la tensión marital, la depresión y -finalmente- el SM que es lo que las pone en peligro", explica Henry.

"No sabemos por qué sucede pero creemos que las mujeres no 'capitalizan' bien esas situaciones y las trasladan -a corto, mediano o largo plazo- a su corazón, poniéndolo en riesgo."
Fuente: PRO-SALUD News

domingo, 26 de julio de 2009

Amores complicados
















Por Georgina Dritsos










Sarah Polley (canadiense, 30 años) es actriz, directora, guionista, vocalista... Su trabajo actoral es muy vasto -ya que debutó en tv a los 6 años!-, pero hay por lo menos tres películas que protagoniza (y una cuarta, que sólo dirige) que no hay que dejar de ver:










1) Mi vida sin mí (2o03), o cómo vive la vida una esposa/mamá/ama de casa/empleada del montón, acaso cuando ya es demasiado tarde para vivirla.










2) La vida secreta de las palabras (2005); una enfermera se atreve a cuidar a un hombre en muy mal estado de salud, tejiéndose entre ellos una relación por momentos difícil, por momentos previsible, y las consecuencias que eso traerá en la vida del enfermo y su cuidadora.















3) Guinevere (1999), en donde interpreta a una chica aburrida de clase alta que se convierte en la amante torturada de un mediocre y arbitrario fotógrafo, interpretado genialmente por Stephen Rea.















Y hay que ver también Away from her (Lejos de ella, 2006), su debut en la dirección de un largometraje, cuya historia también escribió; nada de medias tintas ni cuentos rosas, se trata de una historia dura, en la que un hombre se ve obligado a internar a su mujer que tiene Alzheimer en una institución especializada, y pasado el tiempo de obligada separación ve como ella ha transferido su amor a otro paciente de la clínica.










Sarah es original, creativa, talentosa, y se ha dado el gusto de rechazar inclusive el protagónico de Casi famosos (2000), porque no le convencía el guión!










Polley compone y cuenta como ninguna las historias de amor tortuosas, complejas, alejadas de convencionalismos; experimenta con el arco iris de sensaciones, a veces más acertadamente que otras. Es cierto: en ocasiones se repite un poco, pero es un lujo que se puede dar sin problemas, porque hasta eso le sale bien!

viernes, 24 de julio de 2009

¿Sirve la terapia de pareja?

Terapias de pareja
¿Una tabla de salvación?




22-07-2009 / Ceremonias del adiós o de reencuentro amoroso, son una alternativa cada vez más frecuente ante las crisis. La duda es si realmente funcionan.




Por Alejandra Folgarait (Newsweek)





Los personajes de Cecilia Roth y Julio Chávez debaten las vicisitudes de su matrimonio de 22 años por la televisión abierta. Su terapeuta no ahorra lugares comunes a la hora de lidiar con esta terapia de pareja. El televidente de “Tratame bien” sospecha que, por más terapia que hagan, estos dos pacientes están más para el “hasta siempre” que para los reencuentros ardientes. Pero quizás Clara y José no terminen como en “La guerra de los Rose”. La terapia de pareja es más efectiva de lo que se cree.



Mientras la ficción sigue su curso, en la sala de espera de algún consultorio, una pareja de carne y hueso se pregunta si vale la pena asistir a esa ceremonia del adiós o del reencuentro. ¿Funciona la terapia de pareja? ¿o son sólo fórmulas civilizadas para despedirse antes de sacarse los ojos por el auto, la casa y/o las visitas de los hijos? La pregunta no es menor para uno de cada tres matrimonios que tambalea en la Argentina. Tampoco es ociosa la pregunta en la serie “In Treatment”, de HBO. En la primera temporada, el terapeuta Paul Weston trataba de buscar una respuesta eficaz a la turbulenta pareja conformada por Jack y Amy, que terminaron separándose a pesar de compartir una sexualidad muy hot. El doctor Weston alimentaba sus dudas sobre la terapia de pareja incluso a la hora de consultar por su propia crisis matrimonial. El personaje protagonizado por el irlandés Gabriel Byrne sabía que había llegado a ocupar el otro lado del mostrador —perdón, del sillón del analista— por las sospechas de infidelidad que alentaba su mujer. Pero también intuía que la punta del iceberg que los había conducido a las tormentosas aguas de la psicoterapia marital tenía raíces mucho más profundas. Tras varias sesiones, el psicoanalista y su esposa tomaron rumbos distintos. ¿Será que no es posible reparar los corazones partidos?





Según los especialistas en tratamientos vinculares, las parejas no sólo van a terapia para intentar salvar sus matrimonios. También pueden hacerlo para juntar fuerzas para divorciarse. O, la mayoría de las veces, para tratar de entender cómo su amorosa relación terminó con esa insoportable sensación de estar durmiendo con el enemigo.





Cuando los integrantes de una pareja ya no pueden resolver sus conflictos, los vínculos estallan como fuegos artificiales fabricados con un detonante reciente pero con pólvora muy antigua. La confusión que genera la explosión, entonces, necesita de un testigo imparcial antes de que sea demasiado tarde para lágrimas.





Detrás de los reclamos, los celos y los gritos, las parejas en crisis parecen no tomar en cuenta una cuestión básica: el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, y lo que antes era resultaba maravilloso puede ya no interesar en lo más mínimo. Aunque parezca que los integrantes de una pareja caminan siempre al mismo paso, con los años muchas veces toman rutas divergentes. Y nadie tiene la culpa de eso.





“En la historia de las parejas se producen cambios de distinto tipo, entre los cuales figuran las crisis vitales y los vaivenes del amor”, apunta Rosalía Álvarez, del Departamento de Familia y Pareja de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).





Al promediar la vida, muchos hombres fantasean con romper el vínculo matrimonial, tener una pareja joven, dar las hurras. En realidad, dice Álvarez, están tratando de alejar la fantasía de la muerte. Las mujeres, por su lado, se dan cuenta de que pueden mantener solas sus hogares, y que ya no necesitan sostener el mandato social de la madre sacrificada por el marido y los hijos. A los 40 años les agarra el “síndrome Cris Morena”, según la expresión de uno de los entrevistados para esta nota: se calzan los tacos y quieren salir a vivir la vida sin responsabilidades ni ataduras. El fantasma de un envejecimiento solitario, sin embargo, permanece para producirles angustia.



¿Qué hacer entonces? La terapia de pareja es una buena opción para comprender qué está pasando y cuál es el deseo de cada uno. “Estoy convencida de que las intervenciones cortas, de seis a ocho entrevistas, dan mejores resultados que los tratamientos largos para las parejas en crisis”, afirma la psiquiatra Graciela Peyrú, presidenta de la Fundación para la Salud Mental. “Las parejas que tienen mejor pronóstico son las que mantienen una buena sexualidad y son capaces de ofrecer cinco elogios por cada crítica”, receta Peyrú.





Sin embargo, no siempre un erotismo bien aceitado alcanza para diluir quejas y resentimientos. Ricardo ha estado casado 20 años con una mujer con la que tuvo dos hijas y un amor sostenido. Cuando su esposa sopló las 40 velitas, comenzó la crisis de pareja. Por el lado de él, el reproche vino por el estilo teenager que ella empezó a cultivar, por el excesivo tiempo dedicados a su nuevo trabajo, y por descuidar a las hijas. La esposa, en tanto, lo acusaba de abandonar la pareja y de actuar como un tirano.



Lo más sorprendente de la historia fue la movida de sus respectivos terapeutas individuales: convocaron a ambos a una terapia de pareja a cuatro voces (él, ella y los dos terapeutas, cognitivistas). “Fuimos ocho meses, parecía que la pareja estaba bien encaminada, hasta que el último día ella dijo que estaba todo bien, pero que ahí el enfermo en realidad era yo. Y se arruinó todo”, recuerda Ricardo, entre el asombro y la bronca. Pasado medio año, el profesor de historia cree que esa terapia fue un error, desde el tratamiento conjunto hasta la falta de advertencia respecto de las señales del tsunami que arrasó al matrimonio. “Para mí la terapia de pareja fue un fracaso, además de una situación ridícula”, masculla Ricardo desde su departamento de flamante separado. “Pero sigo haciendo terapia individual con mi psicoterapeuta”, se ríe, resignado.





Los enredos de parejas son muy complejos. Aunque no es imposible desatar sus nudos. “Trabajar sobre la experiencia amorosa entre dos sujetos no conduce necesariamente a la separación”, advierte Álvarez. Para la analista, sí es preciso descubrir los pactos inconscientes que unieron y mantienen todas las parejas, comprender que se están repitiendo en la pareja vínculos ancestrales con las figuras primarias (madre, padre), y pasar de lo “mío” y lo “tuyo” a lo “nuestro”.



Bajo la ilusión de ser dos en uno, la mayoría de los matrimonios se sostienen primero en el mito de la media naranja, luego en el enamoramiento y la pasión, más tarde en el entretenimiento de la boda y finalmente en los hijos. Pero diversas circunstancias —amantes, pérdida del empleo, falta de dinero, intereses diferentes— hacen que aquellos que supieron jurarse amor eterno no sean los mismos que hoy se acusan de mil y un pecados ante un tercero neutral.





“Yo tuve tres convivencias matrimoniales, y en las tres hice terapia de pareja”, relata Silvia, una psicoanalista porteña de 50 años. La primera vez fueron a lo de un terapeuta familiar de la escuela sistémica, y desde la primera sesión quedó claro que se separaban, recuerda. Con su segundo marido fueron a un psicoanalista de parejas con el entusiasmo de que las sesiones sirvieran para que se escucharan sin terminar insultándose violentamente. Tampoco funcionó. Con su actual marido —continúa Silvia— fueron “por desesperación, aunque ya sabía que la terapia de pareja no sirve para nada”. Tras tantos maridos y terapias, Silvia concluyó que el tratamiento tiene una eficacia limitada. “Lo que puedo decir es que estas terapias tienen un efecto de apaciguamiento. Uno se escucha y escucha de otra manera, está mejor por un tiempo, aunque al final todo vuelve a ser como antes: una pelea constante”.





A pesar de tanta frustración, Silvia no se separó de su último marido, Enrique. ¿Por qué? “Porque me angustia estar sola con dos chicos, porque tendría que vender la casa, porque sigo enganchada…”, va enumerando hasta dar con lo importante: “La terapia de pareja no debería servir para enganchar más a uno con el otro sino para producir una separación verdadera del otro, no en la realidad sino en lo fantasmático”. Hasta no poder dar ese paso, Silvia y Enrique siguen juntos.





En general, las mujeres son las que arrastran al marido a la terapia de pareja. Cuando no es así, los matrimonios llegan por recomendación de sus respectivos analistas individuales. Los motivos de consulta, según la psiquiatra Peyrú, son muy variados: infidelidad, falta de comunicación, parejas reensambladas con hijos de matrimonios anteriores, aburrimiento por la rutina, ansiedad o depresión de un miembro de la pareja. “Cuando hay crisis económicas, como en este momento, al principio la pareja se une para enfrentarlas. Pero luego aparece una fatiga y una irritabilidad que promueve la consulta a un terapeuta de pareja”, explica Peyrú.





Como sea, en Estados Unidos uno de cada dos matrimonios termina en divorcio. Y los consejeros y terapeutas matrimoniales tienen más trabajo que nunca. Según datos de la Asociación de Terapia de Familia y Matrimonial de EE. UU. (AAMFT), el número de terapeutas expertos en este ramo creció 50 veces desde 1970. Y hoy hay 900.000 parejas bajo tratamiento, aseguran.





Un candidato al diván es el matrimonio de Mark y Jenny Sanford. El gobernador de Carolina del Sur se hizo una escapada a Buenos Aires para, según dijo, clausurar la relación con la argentina María Chapur, su “alma gemela”, su “trágico amor prohibido”. “Usted no creería las cosas estúpidas que los hombres y mujeres más inteligentes del mundo han hecho en nombre del amor”, confía a Newsweek Mira Kirshenbaum, directora del Instituto Chestnut Hill, de Boston, y autora del libro “When Good People Have Affairs”. Para la terapeuta, a Sanford le diría: “Pare y piense. Reconocer su culpa es un buen primer paso, pero para salvar su matrimonio requiere mucho más. Se necesitan dos personas que quieran estar juntas. Primero, tiene que dejar de hablar con María. Y tiene que ir a una terapia de pareja, escuchar a su esposa, y hacer lo que sea que ella necesite”.




En la argentina, los matrimonios van en franco descenso y las separaciones legales crecen. El último censo nacional reveló que en 2001 había 6.615.115 parejas unidas en el país, el 75 por ciento de las cuales se había casado legalmente, y un 18 por ciento de las cuales se reconocía reincidentes en la convivencia. En cuanto a los divorciados o separados, sumaban 1.283.868 argentinos. En el medio de estos números, quedaban los solteros, viudos, niños y esa gran masa que en política electoral se llamaría “indecisos”. Son estos últimos los que peregrinan a los consultorios de los terapeutas de pareja con sus mochilas de resentimiento a cuestas.“Es cierto que existe un aumento en las consultas de parejas”, dice el psicoanalista vincular Juan Carlos Benítez Pantaleone, de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupos. Lo que descarta el especialista es que el éxito de una terapia de pareja se mida por si termina en separación o no. “Las parejas consultan cuando están padeciendo un sufrimiento, y el objetivo es que puedan construir un contrato que no se los provoque”, indica. Actualmente, las parejas suelen llegar al consultorio porque alguno de sus miembros tiene ataques de pánico, o una dependencia excesiva del otro, o celos, o una gran confusión porque no saben qué les pasa. “El terapeuta promueve una terceridad, un espacio en el cual no se trata de recuperar lo perdido sino de seguir construyendo algo nuevo”, explica el psicoanalista. El tratamiento funciona porque hay una tercera mirada, se puede ver las cosas de una manera diferente a la de cada uno por separado, e intervenir favoreciendo el entendimiento de lo que pasa, propiciando el encuentro. “Si después las parejas se separan o no, es otra cuestión”, insiste Benítez Pantaleone.






Hay múltiples estrategias para llevar adelante una terapia de pareja. Desde la terapia conductista-cognitiva hasta la sistémica, la gestáltica y la psicoanalítica, la cuestión pasa por desarmar ladrillo a ladrillo el muro de conflictos que construyó una pareja, restablecer la escucha y el intercambio verbal, fomentar el contacto con las emociones y bucear en las ganas de seguir construyendo juntos un proyecto en común.







En la terapia de pareja, son los vínculos los que están en el banquillo, no los individuos que componen el dúo problemático. Se trata de promover cambios en los comportamientos, indagar en las expectativas, trabajar las creencias y malos entendidos. Todo con el objetivo de parir un matrimonio más o menos feliz, en el que se acepte las necesidades de cada uno, se ofrezca soporte emocional al otro, y se le reasegure su valor en la intimidad. “Lo distintivo de las parejas no es la fusión entre dos que forman uno, sino las diferencias que existen”, subraya Benítez Pantaleone. Una pareja ideal no es más que una ilusión. Según el psicoanalista, no se trata de reconstruir una supuesta completitud perdida ni de esperar a que el otro cambie, sino de elaborar todo el tiempo la diferencia del otro dentro del vínculo, y aprender a convivir con ella.





OK, todo muy lindo. Pero ¿sirve la terapia para conseguir este santo grial? Para la AAMFT, tres cuartos de los pacientes tratados reportan mejoras en sus relaciones. Un metaestudio realizado por la Asociación de Psicología de EE. UU., que evaluó los resultados de terapias de parejas que fueron publicados entre 1989 y 1993, concluyó que las psicoterapias producen cambios favorables en las parejas, más allá del enfoque teórico utilizado. Según Neil Jacobson y Michael Addis, del Departamento de Psicología de la Universidad de Washington, el porcentaje de parejas que se consideran satisfechas con su matrimonio después de la terapia ronda el 50 por ciento.





“Al parecer, todos los tratamientos ayudan a algunas parejas y dejan a un número sustancial de parejas insatisfechas o igual que antes de la terapia. Todos los tipos de terapia testeadas parecen tener las mismas cifras de éxito”, se sinceraron Jacobson y Addis en un artículo publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology.





En Estados Unidos, las terapias de pareja suelen basarse en un paradigma conductista y cognitivista, con objetivos claros, terapias breves, ejercicios que favorezcan la comunicación positiva y desestimen los círculos viciosos de enunciados negativos. A pesar de su popularidad, esta terapia de pareja también fracasa. Una investigación mostró en 1987 que un 30 por ciento de las parejas que mejoran con terapia conductista recaen a los 2 años. Otro estudio, que siguió a las parejas tratadas con terapia conductista durante 4 años, mostró que un 38 por ciento había terminado en divorcio.





En la Argentina no hay datos de eficacia. Pero los terapeutas consultados coinciden en que el hecho de que una pareja siga junta después de una crisis depende de muchos factores, entre los cuales figura la edad. Hay estudios que indican que cuanto más jóvenes son quienes consultan, más chances tienen de recomponer su vínculo. La pareja llega diciendo “lo mío es mío y lo tuyo es tuyo”, señala la analista Álvarez. Pero cuando se dan cuenta de que se trata de poder decir “lo nuestro”, se genera un vínculo mucho más fuerte, añade. En la pareja no se trata sólo de la convivencia —que es lo que mata, según el personaje de Cecilia Roth—. También se trata de deponer el narcisismo, aceptar que la pasión dé lugar al amor, reconocer que en la pareja actual se repiten estilos del matrimonio parental, enfrentar que la finitud genera miedo. “Cuando hay un deseo de seguir juntos, a pesar de los conflictos y los silencios, el pronóstico es muy bueno”, desliza Álvarez.

Tengo sólo 5 minutos para conocerte

sociedad


El amor convertido en consumo


El boom de los negocios para enganchar a solos y solas
Los singles ya tienen ayuda para conseguir pareja o encuentros casuales. Desde viajes hasta citas exprés. Internet, bluetooth y otras tendencias.


Por Lorena Tapia Garzón (*) | 01.01.2009 | 13:05



Desde viajes a lugares paradisíacos pensados sólo para singles (solteros), hasta citas exprés. Desde códigos en remeras para deducir el teléfono de un posible amante casual, hasta seducciones por bluetooth y foros de internet. Los solos y solas ya no están solos en la búsqueda de pareja: ahora, además de la tecnología, hay empresas que se encargan de ayudarlos. Un negocio que crece en el mundo, y que Buenos Aires comenzó a importar.

Es que, según especialistas consultados por Perfil.com, la era del consumismo donde la soledad abruma y donde la falta de tiempo no deja lugar a los encuentros casuales, no queda más que un lugar pensado desde el mercado para los solteros que todavía sueñan con formar una pareja, o los separados y viudos que quieren volver al ruedo.

“ Vivimos insertos en una sociedad donde prima el consumismo, la inseguridad, el aislamiento, al tiempo que estamos todo el tiempo hiperinformados pero no comunicados. Eso lleva a que surjan nuevas propuestas para conocer pareja, espacios que antes ocupaban los clubes de barrio ahora los ocupan internet o el speed dating (citas exprés, en inglés)”, explica la psicoanalista Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Los foros de solas y solos abundan en internet, pero también hay viajes organizados por empresas de turismo sólo para singles y, desde hace algunos años, la moda de speed dating también desembarcó en la Argentina, y ya hay varias empresas que organizan este tipo de encuentros exprés para conocer parejas.

El s peed dating es un formato de citas exprés, organizados para que, en breves minutos, los solos y solas puedan charlar, conocerse, y ver si consiguen algún flechazo que luego pueda prosperar. Es el caso, por ejemplo, de 10 en 8 , una empresa que se encarga de que 10 hombres y 10 mujeres tengan la posibilidad de conocerse entre sí en 8 minutos con cada uno (ver video). El mismo tipo de eventos que organiza la empresa En pocos minutos.

“ Hoy la gente tiene poco tiempo para relacionarse y conocer personas fuera de su ámbito laboral o familiar. Estos encuentros les permite a los singles volver a encontrarse con personas de su edad, charlar en un ambiente lindo, y volver a sentir la adrenalina del encuentro”, explica Alejandra Campero, organizadora de 10 en 8.

Gonzalo Sarracena, creador de En pocos minutos, destaca que en la impersonalidad que existe hoy en los lazos, este tipo de eventos permite un acercamiento más humano, “cara a cara”, a la vez da la posibilidad de que las personas, en pocos minutos, decidan en la variedad quien les agrada y quien no para intercambiar contactos y volver a encontrarse.

Los encuentros casuales. Más allá de la necesidad de conseguir pareja, hay otros modos más impersonales para encontrar un touch & go (toco y me voy) que hacen furor en el mundo. Es el caso del sistema conocido como Shyno , que nació en Italia, y consiste en conseguir un affaire por medio de un código inserto en la remera que llevan puesta. Las remeras, de marcaShyno, llevan ese código que otra persona interesada en el dueño de la prenda puede leer y, a través de una base de datos subida a internet, conseguir su teléfono e invitarlo a salir.

Algo parecido se puso de moda en Europa, pero a través del uso del bluetooth de los teléfonos. Se trata de una tendencia llamada Toothing y que consiste en enviar invitaciones de encuentros casuales a cualquier otro teléfono con bluetooth que esté al alcance. Si la persona se prende, habrá encuentro fugaz asegurado. O, quien sabe, en una de esas surge el amor.


* Redactora de Perfil.com

domingo, 19 de julio de 2009

Te amaré... hasta la muerte


Se habían casado hace 54 años



Polémica en Gran Bretaña: un matrimonio viajó a Suiza para morir en un suicidio asistido.



Edward Thomas Downes, de 85 años, estuvo casi 40 años en la Orquesta Filarmónica de BBC.



El director de orquesta británico Edward Thomas Downes, de 85 años, se quitó la vida junto a su esposa Joan, de 74, en la clínica suiza de eutanasia Dignitas, un hecho que generó polémica en el país y motivó una investigación policial.


Downes y su esposa -que padecía una enfermedad terminal-, decidieron someterse al suicidio asistido el 10 de julio en el centro suizo por sus problemas gravísimos de salud, informó la familia en un comunicado. De acuerdo a la nota, la pareja "murió en paz, en circunstancias que ellos mismos eligieron".


El conductor, nacido en Birmingham, había trabajado por más de 40 años con la Orquesta Filarmónica de la BBC y su muerte causó polémica en el país, principalmente entre grupos que se dicen "pro-vida" y contrarios a la eutanasia.


Los organismos ProLife Alliance (Alianza Pro Vida) y Care Not Killing (Cuidados, no Muerte), criticaron la decisión de la pareja de someterse a un suicidio asistido, que según ambas entidades "da un mensaje equivocado" a quienes padecen enfermedades con riesgo de muerte."Nosotros estamos absolutamente opuestos a la eutanasia, en particular a este tipo de pactos entre esposos. Desconocemos cuán significativa era la enfermedad de la mujer, pero de todos modos creemos en el valor de la medicina y tratamientos paliativos, y nos oponemos a la eutanasia", indicó una portavoz de ProLife Alliance.


Debido a que la eutanasia está prohibida en Gran Bretaña, Scotland Yard decidió intervenir en el caso.Un vocero de la Policía Metropolitana confirmó que la muerte de Downes y de su esposa están siendo investigadas por el departamento policial de Greenwich, en el sureste de Londres."Se reportó a la policía el lunes 13 de julio que un hombre y una mujer con domicilio en Greenwich murieron en Suiza", subrayó el portavoz policial."Seguiremos investigando las circunstancias de sus muertes. Por ahora no daremos más detalles", agregó.


Los hijos de Downes, Caractacus y Boudicca, informaron en un comunicado que su padre "estaba casi ciego y muy sordo, y tuvo una larga, vigorosa y distinguida carrera como director"."Nuestra madre, de 74, comenzó su carrera como bailarina de ballet y subsiguientemente trabajó como coreógrafa y productora de televisión, antes de dedicar los últimos años de su vida a trabajar como asistente personal de nuestro padre", agregó.


Según la familia, "ambos vivieron la vida a pleno y se consideraban extremadamente afortunados por haber tenido vidas tan ricas, tanto profesionalmente como a nivel personal"."Después de 54 felices años juntos, decidieron poner fin a sus vidas en vez de seguir luchando con serios problemas de salud. Murieron en paz y en circunstancias que ellos eligieron, con la ayuda de la organización suiza Dignitas en Zurich", concluyó la nota.

Por si alguien no lo sabía...

¿Enamorado? No es suficiente para sostener matrimonio: estudio



martes 14 de julio, 8:49 AM


SIDNEY (Reuters) - Vivir felices y comer perdices no tiene por qué pasar sólo en los cuentos de hadas. Unos investigadores australianos dicen haber encontrado el remedio para que una pareja se mantenga unida, y supone más que estar enamorado.




La edad de una pareja, las relaciones anteriores y si fuman o no son factores que influyen en la duración del matrimonio, según un estudio de investigadores de la Universidad Nacional australiana.


El estudio, llamado "What's Love Got to Do With It" (¿Qué tiene que ver el amor con esto?) , observó a cerca de 2.500 parejas, casadas o que vivían juntos, desde el 2001 hasta el 2007, para identificar los factores asociados a aquellos que siguieron juntos y a quienes se divorciaron o separaron.


Llegaron a la conclusión de que un esposo que es nueve o más años mayor que su mujer está dos veces más dispuesto a divorciarse, al igual que los hombres que se casan antes de los 25.
Los niños también influyen en la duración del matrimonio o la relación, dado que se separó un quinto de las parejas que habían tenido hijos antes del matrimonio, tanto de una relación anterior como con la misma pareja, frente a apenas el 9 por ciento de quienes no tuvieron hijos antes del matrimonio.


Las mujeres que quieren reproducirse mucho más que sus parejas también son más propensas a querer el divorcio.


Los progenitores de la pareja también juegan un papel en la relación, y el estudio mostraba que el 16 por ciento de los hombres y mujeres cuyos padres se habían divorciado o separado hacían lo mismo, frente al 10 por ciento de los hijos de parejas no separadas.


Las parejas que están en su segundo o tercer matrimonio tienen un 90 por ciento más de probabilidades de divorciarse que una en la que para ambos es el primer enlace.


Aunque no sea una sorpresa, el dinero también aporta su granito de arena, y hasta el 16 por ciento de los encuestados que se había declarado "pobres" o en los casos en los que el esposo - no la mujer - no tenía empleo, se separaron, mientras que de las parejas con dinero sólo se divorció en el 9 por ciento de los casos.


Y las uniones en las que uno de ellos fuma y el otro no también tienen tendencia a que la relación termine siendo un fracaso.


Los factores que demostraron no tener especial relevancia en la separación fueron el número y la edad de niños nacidos en el matrimonio, la situación laboral de la mujer y el número de años que la pareja había tenido trabajo.
(Reporte de Miral Fahmy; Traducción de Redacción de Madrid; Editado en español por Marion Giraldo)


Fuente: Yahoo/Reuters

Why Some married Couples Live Apart


Why Some Married Couples Live Apart



Commuter marriage is on the rise as people take jobs far away from their spouses.







Last year we reported that tough economic times make long distance relationships more difficult. As people struggle to make ends meet, finding cash for phone bills and plane fare has become more difficult. Well, ironically, in addition to making LDRs harder to sustain, the financial collapse has also made them more common.



According to this weekend's New York Times, "commuter marriages," in which married couples live apart, are trending up, as the tough economy forces people to take jobs in far-flung locales, away from their spouses and in some instances, children.



In 2006, the Census Bureau reported that 3.6 million married Americans (not including separated couples) were living apart from their spouses. In March, Worldwide ERC, the association for work-force mobility, released a report revealing that three-fourths of the 174 relocation agents surveyed had dealt with at least one commuter marriage in 2007, a 53 percent increase since 2003.


One couple that spoke to the Times is split between Pennsylvania and New Zealand, where both are professors at local universities. A second couple, formerly freelancers in voice-over work and writing, now work in Chicago and New Orleans, respectively. Other commuter couples interviewed for the piece deal with the distance between New York and Brazil, Detroit and Chicago and the United States and Israel.



Technology is helping these couples cope with being far away from each other, and some are even finding that the distance adds romance to a stale relationship. But they shouldn't worry too much: according to our article on long-distance relationships, "LDR couples' levels of relationship satisfaction, intimacy, trust, and commitment are identical to their geographically close counterparts."
Do you know anyone in a "commuter marriage"? Would you consider taking a job in another city, or country, if it meant living apart from your husband?Read more:




Fuente: .yourtango y New York Times

I love you but let s sleep in separate beds!

To Have, Hold and Cherish, Until Bedtime









Not since the Victorian age of starched sheets and starchy manners, builders and architects say, have there been so many orders for separate bedrooms. Or separate sleeping nooks. Or his-and-her wings.



In interviews, couples and sociologists say that often it has nothing to do with sex. More likely, it has to do with snoring. Or with children crying. Or with getting up and heading for the gym at 5:30 in the morning. Or with sending e-mail messages until well after midnight.



In a survey in February by the National Association of Home Builders, builders and architects predicted that more than 60 percent of custom houses would have dual master bedrooms by 2015, according to Gopal Ahluwalia, staff vice president of research at the builders association. Some builders say more than a quarter of their new projects already do.



What could be called the home-sleeping-alone syndrome is not limited to the wealthy. For middle-income homeowners, it may be a matter of moving into a spare bedroom, the recreation room or the den. In St. Louis, Lana Pepper, a light sleeper who battled for years with her husband’s nocturnal restlessness, reconfigured the condominium they bought recently, adding walls to create separate bedrooms. Mrs. Pepper said the advantage to separate rooms was obvious: “My husband is still alive. I would have killed him.”



“It was more than snoring,” she said, recounting the bad old days of a shared bed. “He cannot have his feet tucked into any of the covers; I have to have them tucked in. So I took all the linens and split them with scissors. Then I finished the edge so that half of the sheet would tuck under and the other half he could kick out.”



That did not help his snoring, so she bought a white noise machine; she even went to a shooting range to buy “a pair of those big ear guards they wear.” They did not suit her.



According to the National Sleep Foundation in Washington, 75 percent of adults frequently either wake in the night or snore — and many have taken to separate beds just for those reasons. In a report issued Tuesday, the foundation found that more than half the women surveyed, ages 18 to 64, said they slept well only a few nights a week; 43 percent believed their lack of sleep interfered with the next day’s activities.



Stephanie Coontz, director of public education for the Council of Contemporary Families in Chicago, said many couples she interviewed were “confident enough that they have a nice marriage, but they don’t particularly like sleeping in the same room.”
“I don’t think it says anything about their sex lives,” Ms. Coontz said.



Mrs. Pepper, 60, who co-founded St. Louis’s annual Shakespeare festival, takes her sleeping seriously. On her nightstand is an arsenal of remote controls: for the adjustable bed, the television, the lights, the humidifier and the DVD player. Her mattress is made from a foam developed by NASA that rests in a four-poster frame under a skylight.



At Escala, a condominium project in Seattle, a quarter of the 270 units have double master bedrooms, said John Midby, a partner in the development. In St. Louis County, Dennis Hayden, president of Hayden Homes, said that each of the 30 detached homes in his latest planned community would have two separate-but-equal bedroom suites.



Kristen Scott, an architect in Seattle, said about one-third of her empty nester clients asked for separate bedrooms, which can cost a few thousand dollars to more than $100,000. In Honolulu, Nancy Peacock, an architect, said her clients increasingly requested “punees,” as daybeds are known in Hawaii — sometimes on the lanai, the covered porch of the house.



In St. Louis, Carol Wall, president of Mitchell Wall Architects, said that three or four years ago her company began “doing a lot of these little rooms off the master bedroom where the snorer would go.” More recently, couples, including some in their 30s, have started asking for two master suites, “and we don’t ask any questions,” Ms. Wall said.



Not everyone wants to talk about it. Many architects and designers say their clients believe there is still a stigma to sleeping separately. Some developers say it is a delicate issue and call the other bedroom a “flex suite” for when the in-laws visit or the children come home from college. Charles Brandt, an interior designer in St. Louis, said, “The builder knows, the architect knows, the cabinet maker knows, but it’s not something they like to advertise because right away people will think something is wrong” with the marriage.



An interior designer in Chicago moved into her son’s bedroom when he went off to college. “Separate bedrooms are de rigueur for us,” she said, adding that she and her husband sleep together on the weekends. The couple asked that their names not be published.
Fred Tobin, a builder in North Canton, Ohio, is friends of a prominent couple in Columbus whose house was remodeled with two master bedrooms. The wife sleeps on one side of the house, the husband on the other. “It’s a hush-hush thing,” Mr. Tobin said. “The husband travels a lot, all the time, and he comes home late, and he wants to be able to check his e-mail and go to bed without waking her up.”



The move to separate sleeping spaces is yet another manifestation of changing marital patterns.
“Couples today are writing their own script, rewriting how to have a marriage,” said Pamela J. Smock, a University of Michigan sociologist. “The growing need for separate bedrooms also represents the speed-up of family life — women’s roles have changed — and the need for extra space eases the strain on the relationship. If one of them snores, the other one won’t be able to perform the next day. It’s nothing to do with social class, and it’s not necessarily indicative of marital discord.”



Nevertheless, Professor Smock said husbands were less willing to change familiar patterns.
“Men are supposed to be one, dominant, and two, sexual,” she said. “Their wives might be thrilled to have their own bedroom, and see it as a romantic thing — going back to their romance, going back to dating, to intimacy, but the husband might not see it that way.
“As a social pattern, this could increase,” she continued. “A lot of people I know fantasize about living in the same apartment building as their husband — but in a separate apartment. That could be next.”



Paul C. Rosenblatt, a professor in the department of family and social science at the University of Minnesota, has studied couples who sleep separately, and wrote a book last year on the challenges and benefits, “Two in a Bed: The Social System of Couple Bed Sharing.” To him, a large part of the phenomenon has to do with aging. Many of those Professor Rosenblatt surveyed, like the Chicago couple, split into separate bedrooms when their children grew up.
“It’s suddenly available,” he said, “and if you have trouble sleeping you go into the kid’s room and find you slept better than with your partner.”



But some of the people he studies still want a place to cuddle. “In my research, couples had separate places for their sleeping arrangements but also had a together place,” he said. “Some do their cuddling before going their separate ways.”
Occasionally, the need to separate does have to do with sex. Professor Rosenblatt said one older woman he interviewed said she had her own bedroom because, “I’ve paid my dues. I’m old enough that I don’t want to have sex at 1 a.m.”



No matter what the reasons, architects and builders say they know enough not to call them “master” bedrooms anymore.



“Women are buying more homes, and women are sensitive to that terminology of the ‘master suite,’ and they’re opting for the term ‘owners’ suite,’ ” said Barbara Slavkin, an interior designer in St. Louis.



Dale Mulfinger, an architect in Minneapolis, said, “How about ‘couples’ realms’?”
Whatever you call them, they certainly seem to suit the Peppers, the St. Louis couple who reconfigured their new condominium to give them each a sleeping sanctuary.
Ted Pepper’s room, lined with a bank of windows that open onto a rooftop terrace, has none of the sleeping paraphernalia — the sound machine, the sleeping mask — found in his wife’s room. The only evidence of his sleep habits is the twisted knot of sheets and blankets on his bed.
“Now, there’s a demonstration,” said Mr. Pepper, 67, gesturing toward the swirl of bedding and chuckling. “She’d wake up if I moved even a little.”



The Peppers agree: separate bedrooms have added spice to their relationship. “It’s more exciting,” Mrs. Pepper said, “when you can say: ‘Your room or mine?’ ”
Reporting was contributed by Malcolm Gay in St. Louis, Christopher Maag in Cleveland, Claudia Rowe in Seattle and Katie Zezima in Boston.






Fuente: Ne York Times

martes, 14 de julio de 2009

NUEVAS FECHAS DEL CURSO PRÁCTICO DE PERIODISMO GRÁFICO (NIVEL INICIAL)

NUEVAS FECHAS DEL CURSO!!!!!


Dictado por: Georgina Dritsos

Comienzo: sábado 25 de julio*

Duración: 1 mes (son 4 clases de 2 horas cada una)

Fechas: Sábados 25 de julio, 1 de agosto, 8 de agosto y 15 de agosto

Horario: de 10 a 12 hs.


En el curso Práctico de Periodismo Gráfico (nivel inicial) vamos a ver los siguientes temas:


- Qué es un sumario. Cómo confeccionar distintos tipos de sumarios para distintos medios. Qué hay que tener en cuenta para proponer una nota, una investigación, un reportaje, etc. ¿Se puede proponer cualquier tema? Trabajo práctico: realización de distintos sumarios para distintos medios.

- Qué es una pauta de notas y avisos. Cómo se confecciona según el medio en el que trabajemos. Por qué se producen cambios en el armado de una pauta, casi siempre a último momento. Trabajo práctico: armado completo de una pauta.

- Conceptos básicos para realizar una búsqueda de información completa en internet. Sitios web de referencia, buscadores, palabras clave. Cómo optimizar los recursos disponibles para lograr el mejor resultado. Trabajo práctico: Búsqueda de información sobre distintos temas.

- Fuentes de información: cuáles son las fuentes de información que se pueden utilizar para realizar los distintos tipos de notas (ejemplo: con quién/es hay que hablar para hacer una nota de espectáculos, salud, ciencia, tecnología, política, etc.). Trabajo práctico: búsqueda de fuentes.

- En qué consiste la producción de una nota. Cómo se produce una nota propia o para otro periodista. Trabajo práctico: Confección de un informe a partir de una consigna determinada.

- Entrevista. Cuáles son las pautas básicas para realizar un reportaje. Qué hay que tener en cuenta antes de la realización. Qué datos hay que recopilar. Cómo se confeccionan las preguntas de forma adecuada al entrevistado/a y sus circunstancias. Cómo manejar las preguntas “difíciles”. Cómo actuar ante distintas situaciones que puedan darse con el entrevistado. Trabajo práctico: Realización de un reportaje y redacción del mismo.

- Búsqueda de temas para realización de notas. Trabajo práctico: Producción y redacción del tema elegido según consignas determinadas.

- Devolución final del docente sobre todo lo realizado por cada alumno.

- Entrega de diploma de asistencia al curso de periodismo (asistencia mínima: 3 clases.)

-A quiénes está dirigido: Está dirigido a toda la comunidad y, en particular, a estudiantes de Periodismo y Comunicación y a egresados de ambas carreras que quieran dar sus primeros pasos en el periodismo gráfico o digital.Además, es ideal para diseñadores gráficos, fotógrafos y otros profesionales que trabajan en áreas de comunicación, así como también para amateurs interesados en adquirir herramientas del periodismo gráfico o digital (por ejemplo, para quienes quieran aprender a buscar información y redactar temas en un blog.) Habrá objetivos grupales y objetivos particulares, según las necesidades y conocimientos de cada alumno. Es un curso 100 % práctico y muchas de las consignas las realizaremos en clase, mientras que otras se realizarán de forma independiente y se comentarán en clase.

Importe total del curso: $ 220

Forma de pago e inscripción: pago por adelantado del importe total del curso en efectivo o a través de depósito bancario.

Lugar de realización del curso: sala de estudios en Belgrano/Palermo.

Llevar: cuaderno, lápiz, goma y birome.

* Además de este curso, estaremos realizando otros, como curso de periodismo para adolescentes y jóvenes, práctica profesional individual, consultas específicas sobre realización de textos para newsletters, blogs, etc. Por favor, consultá acerca de las distintas opciones. Y también por otras fechas/horarios en caso de que el horario actual no sea de tu conveniencia.


Curriculum del docente:

Georgina Dritsos es periodista, egresada de la Universidad Católica Argentina, y está especializada en medios gráficos. Posee una vasta experiencia en: redacción periodística, producción y edición de medios gráficos y medios digitales; realización de productos gráficos y digitales a pedido (revistas, periódicos, blogs, newsletters, etc.); y en el desarrollo integral de campañas de comunicación para empresas, profesionales y lanzamiento de productos, entre otros.

Debutó en el periodismo gráfico en Somos, revista de política e información general de Editorial Atlántida. Luego trabajó en la revista de divulgación científica Conozca Más, de la misma editorial. Colaboró en la revista Viva, del grupo Clarín; fue parte del plantel de la revista Luna, de editorial Perfil; formó parte del staff de revistas como 3 Puntos y TXT; y escribió en distintos suplementos del diario Clarín (Mujer, Countries, Salud, PYMES, Volver al cole).

Ha colaborado en infinidad de publicaciones, como revista Rumbos, revista First, Noticias y diario Perfil, entre otros. Ha realizado proyectos independientes como el periódico de turismo Oi! Buenos Aires (creación y realización integral) y la edición integral de medios gráficos como suplemento Nieve (del diario La Nación), y revistas institucionales de los bancos Banex y Supervielle. Además, se especializa en la traducción y adecuación de textos originales en los idiomas inglés, portugués y francés al castellano. Actualmente es jefa de redacción de la revista Luna teen, de editorial Perfil, de la que participó en el proceso de creación y lanzamiento en el año 2006 y realiza otros trabajos de forma independiente.


Por más información, escribir a: georginad07@gmail.com Para ver algunos de los trabajos de Georgina Dritsos, entrar en:www.chezgeorgina.blogspot.com