domingo, 4 de septiembre de 2011

Las nuevas costumbres sexuales

La mujer está más transgresora que nunca. En la cama ya no tiene prejuicio y cumple sus fantasías.El hombre también se anima a experimentar, pero está desorientado frente al avance femenino.

Por Mónica Soraci (Clarín)

En la era de la tecnología, las redes sociales y la urgencia por conseguir todo sin esfuerzo, la sexualidad se adaptó a estas nuevas formas de relacionarse. Lejos quedó el sexo como resultado de la pasión de dos seres que se deseaban y fundían entre las sábanas. La mujer es la que más cambios produjo en la intimidad y el varón no encuentra aún la manera de asimilar tanta revolución hormonal.

“Con más de 20 años de profesión es la primera vez que escucho situaciones acerca de la propia intimidad con las características y la intensidad de hoy -asegura la sexóloga Sandra Lustgarten, autora de “Desnúdate conmigo”-. Hemos pasado por una escuela tan represiva con nuestros padres, que ahora la satisfacción se encuentra en la transgresión. Ir más allá de lo prohibido, mujeres y hombres que no se satisfacen con una sexualidad natural y buscan experimentar con relaciones peligrosas, promiscuas, que arriesgan su identidad”.

Los expertos coinciden en que hoy existe “una liberalidad sexual muy pronunciada”. Antes, la mujer estaba asociada a las emociones, al compromiso, y el hombre a la predisposición para terminar en la cama. O en cualquier lugar.

¿Qué pasa con el amor? “Es uno de los temas más conflictivos de la época. La mujer perdió el deseo de encontrar un hombre para formar una familia. Se plantea que si pone el corazón, va a terminar sufriendo. Y cumple un rol masculino, donde no se compromete y no sufre -aclara la sexóloga-. Igual que un varón, se acuesta con uno y con otro”. Según Lustgarten, eso sucede en mujeres de 30 y pico, separadas, “con inseguridad hacia el amor. Hacen cosas que no se permitían con sus maridos”.

Según parece, el sexo tomó un impulso tan fuerte, que acostarse con “alguien pasó a ser algo más de todos los días. Una pulsión que hay que calmar, lo que encierra una terrible angustia, relacionada con el vacío. Y en realidad, con esa actitud las mujeres están tapando, la soledad. Con tal de no estar solas, se meten en situaciones donde después se sienten mal -confía Lustgarten-. La mujer está un poco perdida, buscando un identikit sexual que no encuentra. Juega distintos roles y ninguno le va. Y no encuentra un equilibrio para no sobrepasar todos los límites”.

Las más jóvenes, dice la sexóloga, también están confundidas porque viven una sexualidad liberada. No quieren relaciones comprometidas, no piensan en matrimonio y en hijos, sino en divertirse, sentir.

Los hombres también tienen nuevas costumbres en su sexualidad. El crossdrissing hace furor en ciertos círculos. “El hombre se viste de mujer y se maquilla. Usa ropa femenina sin ser homosexual, tiene esposa e hijos, inclusive”, dispara la especialista. Hay sitios especializados donde el varón se pone prendas femeninas y sexies, recibe clases de maquillaje y también cómo retirarlo para que en la casa nadie sospeche.

Pero también, dice Lustgarten, están las parejas que acuerdan esa situación. Lo toman como un fetiche más para la relación. “El hombre se pone el corpiño de su mujer; es un juego que ambos disfrutan, ríen y erotizan. Está todo desdibujado. Tanto el rol del hombre como el de la mujer”.

Aunque los juguetes sexuales existían, la novedad es que los hombres buscan los adminículos para erotizar más. Antes se negaban a meter los juguetes en la cama, hoy son parte del sexo.

Las cosas han cambiado tanto, que las fantasías sexuales que en otros tiempos quedaban así, como meras fantasías, hoy se convierten en hechos concretos. Según las consultas de sus pacientes, “las mujeres cumplen sus fantasías; cambió tanto el concepto de sexualidad, que hoy vale todo. La típica es fantasear con estar con dos hombres en la cama. Y lo hacen”, explica la sexóloga. Los tríos parecen estar de moda. “Es habitual que el varón le pida una amiga y que ella acepte. En la consulta escucho a las chicas que lo hacen a modo de regalo. La que no acepta un trío ‘está fuera de moda’”.

Muchas mujeres aceptan compartir “la intimidad de su pareja con un travesti. Es una modalidad que se está viendo bastante -explica Lustgarten-. Ser observadas por un travesti que funcione como espectador o para que intervenga”. Pero también hoy la mujer tiene fantasías lésbicas, porque vieron películas donde el mensaje es que se disfruta más que con un hombre”. Según la experta, “si hoy se hiciera una encuesta en mujeres de 36 años el resultado sería que todas han tenido sexo grupal”.

Con estos nuevos comportamientos, ¿decir que no en la primera cita es prehistórico? “El sexo es en la primera cita, no existe ‘qué dirá él si...’ Una cena, tu casa, la mía o un hotel”. La mujer está disinhibida, desoye mandatos ancestrales que le imponían la “conducta de una dama”. Pero el hombre, ¿se aggiornó a esos cambios? “Al varón le sigue molestando esa conducta. El que tiene interés en algo más que una noche, le va a interesar que una mujer diga que no. Muchos siguen con la expectativa de encontrar una mujer que no sea ‘fácil’ -dicen los sexólogos-. Si decimos que los cambios femeninos produjeron una modernidad en los varones, nos equivocamos. Todavía buscan que la mujer sea su posesión. El hombre aprovecha esa liberalidad, pero preferiría otra cosa”.

Según Lustgarten, los varones “están perdidos en el deseo, no saben qué desean, cómo desean, ninguna mujer les viene bien, todo es sexo. La realidad es que les encantaría encontrar una mujer para seducir y conquistar”.

¿Es que ahora son las mujeres las que quieren sexo y los hombres amor? “Sí. Los hombres están amorosos, emotivos frente a la sexualidad. Revalorizan su cuerpo cuando es la mujer la que perdió el lugar de ser valiosa y deseable -desconcierta la sexóloga. Aunque parezca raro, muchos hombres prefieren decir que no antes de estar con alguien que no los convence. Se asustan ante el avasallamiento. Temen no funcionar, se inhiben frente a semejante torbellino”.

Los vínculos que tienen que ver con la seducción, están patas para arriba. “La mujer se masculinizó y el varón tomó el rol femenino. La mujer que logró poder en el trabajo también lo ejerce en la cama. Le falta hallar un equilibrio -dice Lustgarten-. Pensemos, ¿qué hacemos las mujeres para que los hombres ahora quieran ponerse corpiño?”.

Los hombres también ponen excusas para no tener sexo

SEGUN UN RELEVAMIENTO EN ESPAÑA, LA PRINCIPAL ES "ESTOY CANSADO"


Los hombres también ponen excusas para no tener sexo

El cansancio, la ansiedad y el alcohol, son las principales excusas de los hombres para no mantener relaciones sexuales, según refleja el informe EXCUSE, que estudia el impacto de la disfunción eréctil en el sexo masculino.

"Se ha caído un mito", dijo ayer el vicepresidente de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA), Rafael Prieto, al presentar los resultados del informe EXCUSE (Excusas Comúnmente Utilizadas en Disfunción Eréctil). Para el relevamiento se entrevistaron a 1.050 españoles -50 por ciento de hombres y 50 por ciento de mujeres- de más de 35 años. Aunque en la sociedad sigue persistiendo la idea de que los hombres nunca o casi nunca rechazan tener un encuentro sexual, como confirmó casi un 70 % de los encuestados (66 %), el resultado del sondeo revela lo contrario, según explicó en conferencia de prensa Ignacio Moncada, presidente de la Asociación Española de Salud Sexual (AESS).

Sobre el tipo de excusas, la principal, la más espontánea y utilizada, es "estoy cansado" (54 % de los encuestados), seguida de otras como estar estresado (35 %) o tener ansiedad (35 %), haber consumido alcohol (20 %) o tener problemas económicos (10 %). Otros pretextos son haber comido demasiado (8 %) o que su equipo de fútbol haya perdido (8 %). "Además de estas excusas para no mantener relaciones sexuales, están las que ponen los pacientes para no acudir al médico y consultar sobre problemas eréctiles. En ocasiones, se consuelan pensando que son normales o que son propios de una edad determinada. En otros casos, piensan que están pasando por un mal momento o que tienen mucho estrés", explicó Moncada.

Y agregó que en hasta el 80 % de los casos, esa disfunción se puede deber a causas físicas: vasculares o neurológicas, entre otras.

Fuente: Clarín, 20/5/2010

martes, 26 de abril de 2011

Todo por levantarse a una mina

Pensamientos incorrectos
Todo por levantarse a una mina


Por Rolando Hanglin
Especial para lanacion.com

.Martes 26 de abril de 2011 |

.En su momento lo afirmó el querible filósofo de Buenos Aires, Alejandro Dolina: "Todo lo que un hombre puede hacer, sean proezas y hazañas o, simplemente, hechos destacables, lo hace por levantarse a una mina".

Por supuesto, ese "todo" es proporcional a la dimensión del hombre y al lugar que ocupa en el mundo. Para un humilde chiquilín de barriada obrera que juega al fútbol en un campito de tierra con bastante cascote, la hazaña puede ser el gol de la victoria en un picadito de siete contra siete, y la "mina" en cuestión, una mocosita de trenzas rubias, la hija de la profesora de piano. Es cierto, ya no hay muchos pianos ni muchas trenzas rubias en el Gran Buenos Aires de hoy. El "look" es otro. Pero la esencia es siempre la misma, y ustedes me entienden.

Para un investigador de la Universidad de Chicago que busca la cura del cáncer de páncreas, la proeza es eso mismo, lograrlo, y además de la gloria médica, la gratitud de toda la Humanidad y el Premio Nobel, logrará que ella se fije en él. Ella podría ser la bibliotecaria de la Public Library , una mulata de anteojos, excesivamente seria, que esconde bajo sus párpados, algo somnolientos, la promesa de una gran pasión. Incluso se adivina tras el vestido, cerrado hasta el cuello, un cuerpo espléndido y sensible.

Pero no importa. No perdamos el tiempo. La "mina" es un sueño variable, y cada hombre tiene el suyo. Hay de todas las edades y colores, de todas las calidades de belleza, incluso las hay feas y malas.

Pero todo hombre sueña con una mujer, y quiere alcanzar su tipo particular de gloria para que ella lo mire y lo ame.

En los últimos tiempos, esta teoría de Dolina ha resultado favorecida por los hechos de la realidad.

Martín Lousteau, ex ministro de Economía, el muchacho de los "rulitos", ha tenido un encuentro personal con Juanita Viale , la más bella, distinguida, deseada mujer del cine y la TV de nuestro país. Casi para cualquier hombre, Juanita "es demasiado".

Martín Redrado, ex-presidente del Banco Central, protagonizó un romance, breve pero esperamos que volcánico, nada menos que con Luciana Salazar. La más sexy de todas las mediáticas.

También Amado ( Aimé ) Boudou, actual ministro de Economía y precandidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, disfruta de una bella compañía. Se llama Agustina Kampfer. Muchas felicidades para esta pareja de sonoridad franco-prusiana.

¿Estos hombres han hecho semejantes conquistas porque llegaron a "algo", como podría ser el caso de Alfonso Prat Gay o el presidente ecuatoriano Rafael Correa, que también tiene admiradoras en este país? No necesariamente. El triunfo deportivo, la figuración política, la popularidad, el poder en cualquiera de sus formas, atraen la mirada femenina. Es indudable que, como descubrió Dolina, los hombres hacemos todo tipo de cosas para que ellas nos miren. Subimos a la cumbre del Aconcagua, combatimos a pie y provistos de una boleadora con un malón de pampas a caballo, asaltamos bancos, consumamos sangrientas revoluciones y, en un nivel más modesto, salimos campeones en el torneo dominical de bolitas de nuestra cuadra, ubicada en Laferrere, sector Sur.

Pero no por ello logramos que nos mire la chica que nos gusta. A veces nos miran las otras, pero no aquella, precisamente aquella, la que baila desnuda, envuelta en tules, en nuestros sueños de madrugada, y nos besa en la boca. Esa no. Esa no nos mira. Son cosas que pasan.

Después de mirarnos, tenemos necesariamente que gustarle, y eso no es tan fácil. En el caso de Lousteau, Boudou, Martín Redrado o Alfonso Prat Gay, son muchachos jóvenes, de buena familia (es decir con buenos modales) y excelente aspecto, de manera que tal vez los hubieran atendido igual, aunque no fueran famosos. Este detalle estropea un poco la teoría.

Otro es el caso de los futbolistas. "Carlitos" Tévez, notable deportista y triunfador en el mundo de los millones de euros, sale (o vive) con Brenda Asnicar. Maxi López es ahora el marido de la espectacular Wanda Nara. Diego Forlán, novio y prometido de Zaira Nara. Fabián Cubero, en pareja con la atrayente Nicole Neumann. Martín Demichelis, se llevó bien lejos a Evangelina Anderson. Diego Simeone, unido a la escultural Carolina Baldini.

Pero hay quienes sostienen que estas son parejas totalmente inevitables, digamos, naturales: famoso con famosa, joven con joven, rico con rica, él y ella se han hecho a si mismos. Ellas serán preciosas (es verdad) pero ellos tienen el porte atlético, la gracia del barrio y la velocidad mental que otorga cualquier deporte.

Hay casos que ayudan más y mejor a la teoría de Alejandro.

Charly García, único genio indiscutido del rock nacional, hombre que le puso en cuerpo a todas las aventuras peligrosas de la existencia y así quedó (igual que nosotros) sale con Mercedes Iñigo, una bella criatura de 20 años. Carlos Saúl Menem, en sus tiempos de oro, tuvo gran éxito entre las mujeres. No estuvimos bajo la cama, de manera que no sabemos si lo aprovechó o no. Pero éxito tuvo. Y lindo, tampoco era, como Charly. Ricardo Mollo (otro músico de talento) conquistó a la joven y bella Natalia Oreiro.

En definitiva: ¿Es cierto que los varones hacemos cualquier cosa, acometemos cualquier hazaña, para levantarnos a una mina?

Sumando todas estas anécdotas, más otras que cada uno conoce en su esquina, en su colegio y en la oficina donde trabaja, tenemos que darla por cierta.

Es verdad. Hacemos cualquier cosa. Incluso sacamos de la manga algunos talentos que no se nos conocían. A veces resulta: o sea que nos mira, le gustamos y la vida es bella.

Hay que aceptar la Teoría Dolina. Es la única salvación para uno.

Sí, uno.

Uno que no es millonario en euros. Uno que no es campeón de nada, ni de la bolita cuadrada. Uno que no fue ministro. Que no es famoso. Que no es, ni siquiera, un famoso asesino, como Ricardo Barreda, que consiguió novia desde el calabozo.

Uno, que no es nada.

Uno todavía está a tiempo de hacer algo que llame la atención de ella, aunque sea en los cuatro minutos adicionales, mientras el referee mira el reloj.

¿O ya es tarde?