domingo, 26 de julio de 2009

Amores complicados
















Por Georgina Dritsos










Sarah Polley (canadiense, 30 años) es actriz, directora, guionista, vocalista... Su trabajo actoral es muy vasto -ya que debutó en tv a los 6 años!-, pero hay por lo menos tres películas que protagoniza (y una cuarta, que sólo dirige) que no hay que dejar de ver:










1) Mi vida sin mí (2o03), o cómo vive la vida una esposa/mamá/ama de casa/empleada del montón, acaso cuando ya es demasiado tarde para vivirla.










2) La vida secreta de las palabras (2005); una enfermera se atreve a cuidar a un hombre en muy mal estado de salud, tejiéndose entre ellos una relación por momentos difícil, por momentos previsible, y las consecuencias que eso traerá en la vida del enfermo y su cuidadora.















3) Guinevere (1999), en donde interpreta a una chica aburrida de clase alta que se convierte en la amante torturada de un mediocre y arbitrario fotógrafo, interpretado genialmente por Stephen Rea.















Y hay que ver también Away from her (Lejos de ella, 2006), su debut en la dirección de un largometraje, cuya historia también escribió; nada de medias tintas ni cuentos rosas, se trata de una historia dura, en la que un hombre se ve obligado a internar a su mujer que tiene Alzheimer en una institución especializada, y pasado el tiempo de obligada separación ve como ella ha transferido su amor a otro paciente de la clínica.










Sarah es original, creativa, talentosa, y se ha dado el gusto de rechazar inclusive el protagónico de Casi famosos (2000), porque no le convencía el guión!










Polley compone y cuenta como ninguna las historias de amor tortuosas, complejas, alejadas de convencionalismos; experimenta con el arco iris de sensaciones, a veces más acertadamente que otras. Es cierto: en ocasiones se repite un poco, pero es un lujo que se puede dar sin problemas, porque hasta eso le sale bien!

viernes, 24 de julio de 2009

¿Sirve la terapia de pareja?

Terapias de pareja
¿Una tabla de salvación?




22-07-2009 / Ceremonias del adiós o de reencuentro amoroso, son una alternativa cada vez más frecuente ante las crisis. La duda es si realmente funcionan.




Por Alejandra Folgarait (Newsweek)





Los personajes de Cecilia Roth y Julio Chávez debaten las vicisitudes de su matrimonio de 22 años por la televisión abierta. Su terapeuta no ahorra lugares comunes a la hora de lidiar con esta terapia de pareja. El televidente de “Tratame bien” sospecha que, por más terapia que hagan, estos dos pacientes están más para el “hasta siempre” que para los reencuentros ardientes. Pero quizás Clara y José no terminen como en “La guerra de los Rose”. La terapia de pareja es más efectiva de lo que se cree.



Mientras la ficción sigue su curso, en la sala de espera de algún consultorio, una pareja de carne y hueso se pregunta si vale la pena asistir a esa ceremonia del adiós o del reencuentro. ¿Funciona la terapia de pareja? ¿o son sólo fórmulas civilizadas para despedirse antes de sacarse los ojos por el auto, la casa y/o las visitas de los hijos? La pregunta no es menor para uno de cada tres matrimonios que tambalea en la Argentina. Tampoco es ociosa la pregunta en la serie “In Treatment”, de HBO. En la primera temporada, el terapeuta Paul Weston trataba de buscar una respuesta eficaz a la turbulenta pareja conformada por Jack y Amy, que terminaron separándose a pesar de compartir una sexualidad muy hot. El doctor Weston alimentaba sus dudas sobre la terapia de pareja incluso a la hora de consultar por su propia crisis matrimonial. El personaje protagonizado por el irlandés Gabriel Byrne sabía que había llegado a ocupar el otro lado del mostrador —perdón, del sillón del analista— por las sospechas de infidelidad que alentaba su mujer. Pero también intuía que la punta del iceberg que los había conducido a las tormentosas aguas de la psicoterapia marital tenía raíces mucho más profundas. Tras varias sesiones, el psicoanalista y su esposa tomaron rumbos distintos. ¿Será que no es posible reparar los corazones partidos?





Según los especialistas en tratamientos vinculares, las parejas no sólo van a terapia para intentar salvar sus matrimonios. También pueden hacerlo para juntar fuerzas para divorciarse. O, la mayoría de las veces, para tratar de entender cómo su amorosa relación terminó con esa insoportable sensación de estar durmiendo con el enemigo.





Cuando los integrantes de una pareja ya no pueden resolver sus conflictos, los vínculos estallan como fuegos artificiales fabricados con un detonante reciente pero con pólvora muy antigua. La confusión que genera la explosión, entonces, necesita de un testigo imparcial antes de que sea demasiado tarde para lágrimas.





Detrás de los reclamos, los celos y los gritos, las parejas en crisis parecen no tomar en cuenta una cuestión básica: el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, y lo que antes era resultaba maravilloso puede ya no interesar en lo más mínimo. Aunque parezca que los integrantes de una pareja caminan siempre al mismo paso, con los años muchas veces toman rutas divergentes. Y nadie tiene la culpa de eso.





“En la historia de las parejas se producen cambios de distinto tipo, entre los cuales figuran las crisis vitales y los vaivenes del amor”, apunta Rosalía Álvarez, del Departamento de Familia y Pareja de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).





Al promediar la vida, muchos hombres fantasean con romper el vínculo matrimonial, tener una pareja joven, dar las hurras. En realidad, dice Álvarez, están tratando de alejar la fantasía de la muerte. Las mujeres, por su lado, se dan cuenta de que pueden mantener solas sus hogares, y que ya no necesitan sostener el mandato social de la madre sacrificada por el marido y los hijos. A los 40 años les agarra el “síndrome Cris Morena”, según la expresión de uno de los entrevistados para esta nota: se calzan los tacos y quieren salir a vivir la vida sin responsabilidades ni ataduras. El fantasma de un envejecimiento solitario, sin embargo, permanece para producirles angustia.



¿Qué hacer entonces? La terapia de pareja es una buena opción para comprender qué está pasando y cuál es el deseo de cada uno. “Estoy convencida de que las intervenciones cortas, de seis a ocho entrevistas, dan mejores resultados que los tratamientos largos para las parejas en crisis”, afirma la psiquiatra Graciela Peyrú, presidenta de la Fundación para la Salud Mental. “Las parejas que tienen mejor pronóstico son las que mantienen una buena sexualidad y son capaces de ofrecer cinco elogios por cada crítica”, receta Peyrú.





Sin embargo, no siempre un erotismo bien aceitado alcanza para diluir quejas y resentimientos. Ricardo ha estado casado 20 años con una mujer con la que tuvo dos hijas y un amor sostenido. Cuando su esposa sopló las 40 velitas, comenzó la crisis de pareja. Por el lado de él, el reproche vino por el estilo teenager que ella empezó a cultivar, por el excesivo tiempo dedicados a su nuevo trabajo, y por descuidar a las hijas. La esposa, en tanto, lo acusaba de abandonar la pareja y de actuar como un tirano.



Lo más sorprendente de la historia fue la movida de sus respectivos terapeutas individuales: convocaron a ambos a una terapia de pareja a cuatro voces (él, ella y los dos terapeutas, cognitivistas). “Fuimos ocho meses, parecía que la pareja estaba bien encaminada, hasta que el último día ella dijo que estaba todo bien, pero que ahí el enfermo en realidad era yo. Y se arruinó todo”, recuerda Ricardo, entre el asombro y la bronca. Pasado medio año, el profesor de historia cree que esa terapia fue un error, desde el tratamiento conjunto hasta la falta de advertencia respecto de las señales del tsunami que arrasó al matrimonio. “Para mí la terapia de pareja fue un fracaso, además de una situación ridícula”, masculla Ricardo desde su departamento de flamante separado. “Pero sigo haciendo terapia individual con mi psicoterapeuta”, se ríe, resignado.





Los enredos de parejas son muy complejos. Aunque no es imposible desatar sus nudos. “Trabajar sobre la experiencia amorosa entre dos sujetos no conduce necesariamente a la separación”, advierte Álvarez. Para la analista, sí es preciso descubrir los pactos inconscientes que unieron y mantienen todas las parejas, comprender que se están repitiendo en la pareja vínculos ancestrales con las figuras primarias (madre, padre), y pasar de lo “mío” y lo “tuyo” a lo “nuestro”.



Bajo la ilusión de ser dos en uno, la mayoría de los matrimonios se sostienen primero en el mito de la media naranja, luego en el enamoramiento y la pasión, más tarde en el entretenimiento de la boda y finalmente en los hijos. Pero diversas circunstancias —amantes, pérdida del empleo, falta de dinero, intereses diferentes— hacen que aquellos que supieron jurarse amor eterno no sean los mismos que hoy se acusan de mil y un pecados ante un tercero neutral.





“Yo tuve tres convivencias matrimoniales, y en las tres hice terapia de pareja”, relata Silvia, una psicoanalista porteña de 50 años. La primera vez fueron a lo de un terapeuta familiar de la escuela sistémica, y desde la primera sesión quedó claro que se separaban, recuerda. Con su segundo marido fueron a un psicoanalista de parejas con el entusiasmo de que las sesiones sirvieran para que se escucharan sin terminar insultándose violentamente. Tampoco funcionó. Con su actual marido —continúa Silvia— fueron “por desesperación, aunque ya sabía que la terapia de pareja no sirve para nada”. Tras tantos maridos y terapias, Silvia concluyó que el tratamiento tiene una eficacia limitada. “Lo que puedo decir es que estas terapias tienen un efecto de apaciguamiento. Uno se escucha y escucha de otra manera, está mejor por un tiempo, aunque al final todo vuelve a ser como antes: una pelea constante”.





A pesar de tanta frustración, Silvia no se separó de su último marido, Enrique. ¿Por qué? “Porque me angustia estar sola con dos chicos, porque tendría que vender la casa, porque sigo enganchada…”, va enumerando hasta dar con lo importante: “La terapia de pareja no debería servir para enganchar más a uno con el otro sino para producir una separación verdadera del otro, no en la realidad sino en lo fantasmático”. Hasta no poder dar ese paso, Silvia y Enrique siguen juntos.





En general, las mujeres son las que arrastran al marido a la terapia de pareja. Cuando no es así, los matrimonios llegan por recomendación de sus respectivos analistas individuales. Los motivos de consulta, según la psiquiatra Peyrú, son muy variados: infidelidad, falta de comunicación, parejas reensambladas con hijos de matrimonios anteriores, aburrimiento por la rutina, ansiedad o depresión de un miembro de la pareja. “Cuando hay crisis económicas, como en este momento, al principio la pareja se une para enfrentarlas. Pero luego aparece una fatiga y una irritabilidad que promueve la consulta a un terapeuta de pareja”, explica Peyrú.





Como sea, en Estados Unidos uno de cada dos matrimonios termina en divorcio. Y los consejeros y terapeutas matrimoniales tienen más trabajo que nunca. Según datos de la Asociación de Terapia de Familia y Matrimonial de EE. UU. (AAMFT), el número de terapeutas expertos en este ramo creció 50 veces desde 1970. Y hoy hay 900.000 parejas bajo tratamiento, aseguran.





Un candidato al diván es el matrimonio de Mark y Jenny Sanford. El gobernador de Carolina del Sur se hizo una escapada a Buenos Aires para, según dijo, clausurar la relación con la argentina María Chapur, su “alma gemela”, su “trágico amor prohibido”. “Usted no creería las cosas estúpidas que los hombres y mujeres más inteligentes del mundo han hecho en nombre del amor”, confía a Newsweek Mira Kirshenbaum, directora del Instituto Chestnut Hill, de Boston, y autora del libro “When Good People Have Affairs”. Para la terapeuta, a Sanford le diría: “Pare y piense. Reconocer su culpa es un buen primer paso, pero para salvar su matrimonio requiere mucho más. Se necesitan dos personas que quieran estar juntas. Primero, tiene que dejar de hablar con María. Y tiene que ir a una terapia de pareja, escuchar a su esposa, y hacer lo que sea que ella necesite”.




En la argentina, los matrimonios van en franco descenso y las separaciones legales crecen. El último censo nacional reveló que en 2001 había 6.615.115 parejas unidas en el país, el 75 por ciento de las cuales se había casado legalmente, y un 18 por ciento de las cuales se reconocía reincidentes en la convivencia. En cuanto a los divorciados o separados, sumaban 1.283.868 argentinos. En el medio de estos números, quedaban los solteros, viudos, niños y esa gran masa que en política electoral se llamaría “indecisos”. Son estos últimos los que peregrinan a los consultorios de los terapeutas de pareja con sus mochilas de resentimiento a cuestas.“Es cierto que existe un aumento en las consultas de parejas”, dice el psicoanalista vincular Juan Carlos Benítez Pantaleone, de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupos. Lo que descarta el especialista es que el éxito de una terapia de pareja se mida por si termina en separación o no. “Las parejas consultan cuando están padeciendo un sufrimiento, y el objetivo es que puedan construir un contrato que no se los provoque”, indica. Actualmente, las parejas suelen llegar al consultorio porque alguno de sus miembros tiene ataques de pánico, o una dependencia excesiva del otro, o celos, o una gran confusión porque no saben qué les pasa. “El terapeuta promueve una terceridad, un espacio en el cual no se trata de recuperar lo perdido sino de seguir construyendo algo nuevo”, explica el psicoanalista. El tratamiento funciona porque hay una tercera mirada, se puede ver las cosas de una manera diferente a la de cada uno por separado, e intervenir favoreciendo el entendimiento de lo que pasa, propiciando el encuentro. “Si después las parejas se separan o no, es otra cuestión”, insiste Benítez Pantaleone.






Hay múltiples estrategias para llevar adelante una terapia de pareja. Desde la terapia conductista-cognitiva hasta la sistémica, la gestáltica y la psicoanalítica, la cuestión pasa por desarmar ladrillo a ladrillo el muro de conflictos que construyó una pareja, restablecer la escucha y el intercambio verbal, fomentar el contacto con las emociones y bucear en las ganas de seguir construyendo juntos un proyecto en común.







En la terapia de pareja, son los vínculos los que están en el banquillo, no los individuos que componen el dúo problemático. Se trata de promover cambios en los comportamientos, indagar en las expectativas, trabajar las creencias y malos entendidos. Todo con el objetivo de parir un matrimonio más o menos feliz, en el que se acepte las necesidades de cada uno, se ofrezca soporte emocional al otro, y se le reasegure su valor en la intimidad. “Lo distintivo de las parejas no es la fusión entre dos que forman uno, sino las diferencias que existen”, subraya Benítez Pantaleone. Una pareja ideal no es más que una ilusión. Según el psicoanalista, no se trata de reconstruir una supuesta completitud perdida ni de esperar a que el otro cambie, sino de elaborar todo el tiempo la diferencia del otro dentro del vínculo, y aprender a convivir con ella.





OK, todo muy lindo. Pero ¿sirve la terapia para conseguir este santo grial? Para la AAMFT, tres cuartos de los pacientes tratados reportan mejoras en sus relaciones. Un metaestudio realizado por la Asociación de Psicología de EE. UU., que evaluó los resultados de terapias de parejas que fueron publicados entre 1989 y 1993, concluyó que las psicoterapias producen cambios favorables en las parejas, más allá del enfoque teórico utilizado. Según Neil Jacobson y Michael Addis, del Departamento de Psicología de la Universidad de Washington, el porcentaje de parejas que se consideran satisfechas con su matrimonio después de la terapia ronda el 50 por ciento.





“Al parecer, todos los tratamientos ayudan a algunas parejas y dejan a un número sustancial de parejas insatisfechas o igual que antes de la terapia. Todos los tipos de terapia testeadas parecen tener las mismas cifras de éxito”, se sinceraron Jacobson y Addis en un artículo publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology.





En Estados Unidos, las terapias de pareja suelen basarse en un paradigma conductista y cognitivista, con objetivos claros, terapias breves, ejercicios que favorezcan la comunicación positiva y desestimen los círculos viciosos de enunciados negativos. A pesar de su popularidad, esta terapia de pareja también fracasa. Una investigación mostró en 1987 que un 30 por ciento de las parejas que mejoran con terapia conductista recaen a los 2 años. Otro estudio, que siguió a las parejas tratadas con terapia conductista durante 4 años, mostró que un 38 por ciento había terminado en divorcio.





En la Argentina no hay datos de eficacia. Pero los terapeutas consultados coinciden en que el hecho de que una pareja siga junta después de una crisis depende de muchos factores, entre los cuales figura la edad. Hay estudios que indican que cuanto más jóvenes son quienes consultan, más chances tienen de recomponer su vínculo. La pareja llega diciendo “lo mío es mío y lo tuyo es tuyo”, señala la analista Álvarez. Pero cuando se dan cuenta de que se trata de poder decir “lo nuestro”, se genera un vínculo mucho más fuerte, añade. En la pareja no se trata sólo de la convivencia —que es lo que mata, según el personaje de Cecilia Roth—. También se trata de deponer el narcisismo, aceptar que la pasión dé lugar al amor, reconocer que en la pareja actual se repiten estilos del matrimonio parental, enfrentar que la finitud genera miedo. “Cuando hay un deseo de seguir juntos, a pesar de los conflictos y los silencios, el pronóstico es muy bueno”, desliza Álvarez.

Tengo sólo 5 minutos para conocerte

sociedad


El amor convertido en consumo


El boom de los negocios para enganchar a solos y solas
Los singles ya tienen ayuda para conseguir pareja o encuentros casuales. Desde viajes hasta citas exprés. Internet, bluetooth y otras tendencias.


Por Lorena Tapia Garzón (*) | 01.01.2009 | 13:05



Desde viajes a lugares paradisíacos pensados sólo para singles (solteros), hasta citas exprés. Desde códigos en remeras para deducir el teléfono de un posible amante casual, hasta seducciones por bluetooth y foros de internet. Los solos y solas ya no están solos en la búsqueda de pareja: ahora, además de la tecnología, hay empresas que se encargan de ayudarlos. Un negocio que crece en el mundo, y que Buenos Aires comenzó a importar.

Es que, según especialistas consultados por Perfil.com, la era del consumismo donde la soledad abruma y donde la falta de tiempo no deja lugar a los encuentros casuales, no queda más que un lugar pensado desde el mercado para los solteros que todavía sueñan con formar una pareja, o los separados y viudos que quieren volver al ruedo.

“ Vivimos insertos en una sociedad donde prima el consumismo, la inseguridad, el aislamiento, al tiempo que estamos todo el tiempo hiperinformados pero no comunicados. Eso lleva a que surjan nuevas propuestas para conocer pareja, espacios que antes ocupaban los clubes de barrio ahora los ocupan internet o el speed dating (citas exprés, en inglés)”, explica la psicoanalista Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Los foros de solas y solos abundan en internet, pero también hay viajes organizados por empresas de turismo sólo para singles y, desde hace algunos años, la moda de speed dating también desembarcó en la Argentina, y ya hay varias empresas que organizan este tipo de encuentros exprés para conocer parejas.

El s peed dating es un formato de citas exprés, organizados para que, en breves minutos, los solos y solas puedan charlar, conocerse, y ver si consiguen algún flechazo que luego pueda prosperar. Es el caso, por ejemplo, de 10 en 8 , una empresa que se encarga de que 10 hombres y 10 mujeres tengan la posibilidad de conocerse entre sí en 8 minutos con cada uno (ver video). El mismo tipo de eventos que organiza la empresa En pocos minutos.

“ Hoy la gente tiene poco tiempo para relacionarse y conocer personas fuera de su ámbito laboral o familiar. Estos encuentros les permite a los singles volver a encontrarse con personas de su edad, charlar en un ambiente lindo, y volver a sentir la adrenalina del encuentro”, explica Alejandra Campero, organizadora de 10 en 8.

Gonzalo Sarracena, creador de En pocos minutos, destaca que en la impersonalidad que existe hoy en los lazos, este tipo de eventos permite un acercamiento más humano, “cara a cara”, a la vez da la posibilidad de que las personas, en pocos minutos, decidan en la variedad quien les agrada y quien no para intercambiar contactos y volver a encontrarse.

Los encuentros casuales. Más allá de la necesidad de conseguir pareja, hay otros modos más impersonales para encontrar un touch & go (toco y me voy) que hacen furor en el mundo. Es el caso del sistema conocido como Shyno , que nació en Italia, y consiste en conseguir un affaire por medio de un código inserto en la remera que llevan puesta. Las remeras, de marcaShyno, llevan ese código que otra persona interesada en el dueño de la prenda puede leer y, a través de una base de datos subida a internet, conseguir su teléfono e invitarlo a salir.

Algo parecido se puso de moda en Europa, pero a través del uso del bluetooth de los teléfonos. Se trata de una tendencia llamada Toothing y que consiste en enviar invitaciones de encuentros casuales a cualquier otro teléfono con bluetooth que esté al alcance. Si la persona se prende, habrá encuentro fugaz asegurado. O, quien sabe, en una de esas surge el amor.


* Redactora de Perfil.com

domingo, 19 de julio de 2009

Te amaré... hasta la muerte


Se habían casado hace 54 años



Polémica en Gran Bretaña: un matrimonio viajó a Suiza para morir en un suicidio asistido.



Edward Thomas Downes, de 85 años, estuvo casi 40 años en la Orquesta Filarmónica de BBC.



El director de orquesta británico Edward Thomas Downes, de 85 años, se quitó la vida junto a su esposa Joan, de 74, en la clínica suiza de eutanasia Dignitas, un hecho que generó polémica en el país y motivó una investigación policial.


Downes y su esposa -que padecía una enfermedad terminal-, decidieron someterse al suicidio asistido el 10 de julio en el centro suizo por sus problemas gravísimos de salud, informó la familia en un comunicado. De acuerdo a la nota, la pareja "murió en paz, en circunstancias que ellos mismos eligieron".


El conductor, nacido en Birmingham, había trabajado por más de 40 años con la Orquesta Filarmónica de la BBC y su muerte causó polémica en el país, principalmente entre grupos que se dicen "pro-vida" y contrarios a la eutanasia.


Los organismos ProLife Alliance (Alianza Pro Vida) y Care Not Killing (Cuidados, no Muerte), criticaron la decisión de la pareja de someterse a un suicidio asistido, que según ambas entidades "da un mensaje equivocado" a quienes padecen enfermedades con riesgo de muerte."Nosotros estamos absolutamente opuestos a la eutanasia, en particular a este tipo de pactos entre esposos. Desconocemos cuán significativa era la enfermedad de la mujer, pero de todos modos creemos en el valor de la medicina y tratamientos paliativos, y nos oponemos a la eutanasia", indicó una portavoz de ProLife Alliance.


Debido a que la eutanasia está prohibida en Gran Bretaña, Scotland Yard decidió intervenir en el caso.Un vocero de la Policía Metropolitana confirmó que la muerte de Downes y de su esposa están siendo investigadas por el departamento policial de Greenwich, en el sureste de Londres."Se reportó a la policía el lunes 13 de julio que un hombre y una mujer con domicilio en Greenwich murieron en Suiza", subrayó el portavoz policial."Seguiremos investigando las circunstancias de sus muertes. Por ahora no daremos más detalles", agregó.


Los hijos de Downes, Caractacus y Boudicca, informaron en un comunicado que su padre "estaba casi ciego y muy sordo, y tuvo una larga, vigorosa y distinguida carrera como director"."Nuestra madre, de 74, comenzó su carrera como bailarina de ballet y subsiguientemente trabajó como coreógrafa y productora de televisión, antes de dedicar los últimos años de su vida a trabajar como asistente personal de nuestro padre", agregó.


Según la familia, "ambos vivieron la vida a pleno y se consideraban extremadamente afortunados por haber tenido vidas tan ricas, tanto profesionalmente como a nivel personal"."Después de 54 felices años juntos, decidieron poner fin a sus vidas en vez de seguir luchando con serios problemas de salud. Murieron en paz y en circunstancias que ellos eligieron, con la ayuda de la organización suiza Dignitas en Zurich", concluyó la nota.

Por si alguien no lo sabía...

¿Enamorado? No es suficiente para sostener matrimonio: estudio



martes 14 de julio, 8:49 AM


SIDNEY (Reuters) - Vivir felices y comer perdices no tiene por qué pasar sólo en los cuentos de hadas. Unos investigadores australianos dicen haber encontrado el remedio para que una pareja se mantenga unida, y supone más que estar enamorado.




La edad de una pareja, las relaciones anteriores y si fuman o no son factores que influyen en la duración del matrimonio, según un estudio de investigadores de la Universidad Nacional australiana.


El estudio, llamado "What's Love Got to Do With It" (¿Qué tiene que ver el amor con esto?) , observó a cerca de 2.500 parejas, casadas o que vivían juntos, desde el 2001 hasta el 2007, para identificar los factores asociados a aquellos que siguieron juntos y a quienes se divorciaron o separaron.


Llegaron a la conclusión de que un esposo que es nueve o más años mayor que su mujer está dos veces más dispuesto a divorciarse, al igual que los hombres que se casan antes de los 25.
Los niños también influyen en la duración del matrimonio o la relación, dado que se separó un quinto de las parejas que habían tenido hijos antes del matrimonio, tanto de una relación anterior como con la misma pareja, frente a apenas el 9 por ciento de quienes no tuvieron hijos antes del matrimonio.


Las mujeres que quieren reproducirse mucho más que sus parejas también son más propensas a querer el divorcio.


Los progenitores de la pareja también juegan un papel en la relación, y el estudio mostraba que el 16 por ciento de los hombres y mujeres cuyos padres se habían divorciado o separado hacían lo mismo, frente al 10 por ciento de los hijos de parejas no separadas.


Las parejas que están en su segundo o tercer matrimonio tienen un 90 por ciento más de probabilidades de divorciarse que una en la que para ambos es el primer enlace.


Aunque no sea una sorpresa, el dinero también aporta su granito de arena, y hasta el 16 por ciento de los encuestados que se había declarado "pobres" o en los casos en los que el esposo - no la mujer - no tenía empleo, se separaron, mientras que de las parejas con dinero sólo se divorció en el 9 por ciento de los casos.


Y las uniones en las que uno de ellos fuma y el otro no también tienen tendencia a que la relación termine siendo un fracaso.


Los factores que demostraron no tener especial relevancia en la separación fueron el número y la edad de niños nacidos en el matrimonio, la situación laboral de la mujer y el número de años que la pareja había tenido trabajo.
(Reporte de Miral Fahmy; Traducción de Redacción de Madrid; Editado en español por Marion Giraldo)


Fuente: Yahoo/Reuters

Why Some married Couples Live Apart


Why Some Married Couples Live Apart



Commuter marriage is on the rise as people take jobs far away from their spouses.







Last year we reported that tough economic times make long distance relationships more difficult. As people struggle to make ends meet, finding cash for phone bills and plane fare has become more difficult. Well, ironically, in addition to making LDRs harder to sustain, the financial collapse has also made them more common.



According to this weekend's New York Times, "commuter marriages," in which married couples live apart, are trending up, as the tough economy forces people to take jobs in far-flung locales, away from their spouses and in some instances, children.



In 2006, the Census Bureau reported that 3.6 million married Americans (not including separated couples) were living apart from their spouses. In March, Worldwide ERC, the association for work-force mobility, released a report revealing that three-fourths of the 174 relocation agents surveyed had dealt with at least one commuter marriage in 2007, a 53 percent increase since 2003.


One couple that spoke to the Times is split between Pennsylvania and New Zealand, where both are professors at local universities. A second couple, formerly freelancers in voice-over work and writing, now work in Chicago and New Orleans, respectively. Other commuter couples interviewed for the piece deal with the distance between New York and Brazil, Detroit and Chicago and the United States and Israel.



Technology is helping these couples cope with being far away from each other, and some are even finding that the distance adds romance to a stale relationship. But they shouldn't worry too much: according to our article on long-distance relationships, "LDR couples' levels of relationship satisfaction, intimacy, trust, and commitment are identical to their geographically close counterparts."
Do you know anyone in a "commuter marriage"? Would you consider taking a job in another city, or country, if it meant living apart from your husband?Read more:




Fuente: .yourtango y New York Times

I love you but let s sleep in separate beds!

To Have, Hold and Cherish, Until Bedtime









Not since the Victorian age of starched sheets and starchy manners, builders and architects say, have there been so many orders for separate bedrooms. Or separate sleeping nooks. Or his-and-her wings.



In interviews, couples and sociologists say that often it has nothing to do with sex. More likely, it has to do with snoring. Or with children crying. Or with getting up and heading for the gym at 5:30 in the morning. Or with sending e-mail messages until well after midnight.



In a survey in February by the National Association of Home Builders, builders and architects predicted that more than 60 percent of custom houses would have dual master bedrooms by 2015, according to Gopal Ahluwalia, staff vice president of research at the builders association. Some builders say more than a quarter of their new projects already do.



What could be called the home-sleeping-alone syndrome is not limited to the wealthy. For middle-income homeowners, it may be a matter of moving into a spare bedroom, the recreation room or the den. In St. Louis, Lana Pepper, a light sleeper who battled for years with her husband’s nocturnal restlessness, reconfigured the condominium they bought recently, adding walls to create separate bedrooms. Mrs. Pepper said the advantage to separate rooms was obvious: “My husband is still alive. I would have killed him.”



“It was more than snoring,” she said, recounting the bad old days of a shared bed. “He cannot have his feet tucked into any of the covers; I have to have them tucked in. So I took all the linens and split them with scissors. Then I finished the edge so that half of the sheet would tuck under and the other half he could kick out.”



That did not help his snoring, so she bought a white noise machine; she even went to a shooting range to buy “a pair of those big ear guards they wear.” They did not suit her.



According to the National Sleep Foundation in Washington, 75 percent of adults frequently either wake in the night or snore — and many have taken to separate beds just for those reasons. In a report issued Tuesday, the foundation found that more than half the women surveyed, ages 18 to 64, said they slept well only a few nights a week; 43 percent believed their lack of sleep interfered with the next day’s activities.



Stephanie Coontz, director of public education for the Council of Contemporary Families in Chicago, said many couples she interviewed were “confident enough that they have a nice marriage, but they don’t particularly like sleeping in the same room.”
“I don’t think it says anything about their sex lives,” Ms. Coontz said.



Mrs. Pepper, 60, who co-founded St. Louis’s annual Shakespeare festival, takes her sleeping seriously. On her nightstand is an arsenal of remote controls: for the adjustable bed, the television, the lights, the humidifier and the DVD player. Her mattress is made from a foam developed by NASA that rests in a four-poster frame under a skylight.



At Escala, a condominium project in Seattle, a quarter of the 270 units have double master bedrooms, said John Midby, a partner in the development. In St. Louis County, Dennis Hayden, president of Hayden Homes, said that each of the 30 detached homes in his latest planned community would have two separate-but-equal bedroom suites.



Kristen Scott, an architect in Seattle, said about one-third of her empty nester clients asked for separate bedrooms, which can cost a few thousand dollars to more than $100,000. In Honolulu, Nancy Peacock, an architect, said her clients increasingly requested “punees,” as daybeds are known in Hawaii — sometimes on the lanai, the covered porch of the house.



In St. Louis, Carol Wall, president of Mitchell Wall Architects, said that three or four years ago her company began “doing a lot of these little rooms off the master bedroom where the snorer would go.” More recently, couples, including some in their 30s, have started asking for two master suites, “and we don’t ask any questions,” Ms. Wall said.



Not everyone wants to talk about it. Many architects and designers say their clients believe there is still a stigma to sleeping separately. Some developers say it is a delicate issue and call the other bedroom a “flex suite” for when the in-laws visit or the children come home from college. Charles Brandt, an interior designer in St. Louis, said, “The builder knows, the architect knows, the cabinet maker knows, but it’s not something they like to advertise because right away people will think something is wrong” with the marriage.



An interior designer in Chicago moved into her son’s bedroom when he went off to college. “Separate bedrooms are de rigueur for us,” she said, adding that she and her husband sleep together on the weekends. The couple asked that their names not be published.
Fred Tobin, a builder in North Canton, Ohio, is friends of a prominent couple in Columbus whose house was remodeled with two master bedrooms. The wife sleeps on one side of the house, the husband on the other. “It’s a hush-hush thing,” Mr. Tobin said. “The husband travels a lot, all the time, and he comes home late, and he wants to be able to check his e-mail and go to bed without waking her up.”



The move to separate sleeping spaces is yet another manifestation of changing marital patterns.
“Couples today are writing their own script, rewriting how to have a marriage,” said Pamela J. Smock, a University of Michigan sociologist. “The growing need for separate bedrooms also represents the speed-up of family life — women’s roles have changed — and the need for extra space eases the strain on the relationship. If one of them snores, the other one won’t be able to perform the next day. It’s nothing to do with social class, and it’s not necessarily indicative of marital discord.”



Nevertheless, Professor Smock said husbands were less willing to change familiar patterns.
“Men are supposed to be one, dominant, and two, sexual,” she said. “Their wives might be thrilled to have their own bedroom, and see it as a romantic thing — going back to their romance, going back to dating, to intimacy, but the husband might not see it that way.
“As a social pattern, this could increase,” she continued. “A lot of people I know fantasize about living in the same apartment building as their husband — but in a separate apartment. That could be next.”



Paul C. Rosenblatt, a professor in the department of family and social science at the University of Minnesota, has studied couples who sleep separately, and wrote a book last year on the challenges and benefits, “Two in a Bed: The Social System of Couple Bed Sharing.” To him, a large part of the phenomenon has to do with aging. Many of those Professor Rosenblatt surveyed, like the Chicago couple, split into separate bedrooms when their children grew up.
“It’s suddenly available,” he said, “and if you have trouble sleeping you go into the kid’s room and find you slept better than with your partner.”



But some of the people he studies still want a place to cuddle. “In my research, couples had separate places for their sleeping arrangements but also had a together place,” he said. “Some do their cuddling before going their separate ways.”
Occasionally, the need to separate does have to do with sex. Professor Rosenblatt said one older woman he interviewed said she had her own bedroom because, “I’ve paid my dues. I’m old enough that I don’t want to have sex at 1 a.m.”



No matter what the reasons, architects and builders say they know enough not to call them “master” bedrooms anymore.



“Women are buying more homes, and women are sensitive to that terminology of the ‘master suite,’ and they’re opting for the term ‘owners’ suite,’ ” said Barbara Slavkin, an interior designer in St. Louis.



Dale Mulfinger, an architect in Minneapolis, said, “How about ‘couples’ realms’?”
Whatever you call them, they certainly seem to suit the Peppers, the St. Louis couple who reconfigured their new condominium to give them each a sleeping sanctuary.
Ted Pepper’s room, lined with a bank of windows that open onto a rooftop terrace, has none of the sleeping paraphernalia — the sound machine, the sleeping mask — found in his wife’s room. The only evidence of his sleep habits is the twisted knot of sheets and blankets on his bed.
“Now, there’s a demonstration,” said Mr. Pepper, 67, gesturing toward the swirl of bedding and chuckling. “She’d wake up if I moved even a little.”



The Peppers agree: separate bedrooms have added spice to their relationship. “It’s more exciting,” Mrs. Pepper said, “when you can say: ‘Your room or mine?’ ”
Reporting was contributed by Malcolm Gay in St. Louis, Christopher Maag in Cleveland, Claudia Rowe in Seattle and Katie Zezima in Boston.






Fuente: Ne York Times

martes, 14 de julio de 2009

NUEVAS FECHAS DEL CURSO PRÁCTICO DE PERIODISMO GRÁFICO (NIVEL INICIAL)

NUEVAS FECHAS DEL CURSO!!!!!


Dictado por: Georgina Dritsos

Comienzo: sábado 25 de julio*

Duración: 1 mes (son 4 clases de 2 horas cada una)

Fechas: Sábados 25 de julio, 1 de agosto, 8 de agosto y 15 de agosto

Horario: de 10 a 12 hs.


En el curso Práctico de Periodismo Gráfico (nivel inicial) vamos a ver los siguientes temas:


- Qué es un sumario. Cómo confeccionar distintos tipos de sumarios para distintos medios. Qué hay que tener en cuenta para proponer una nota, una investigación, un reportaje, etc. ¿Se puede proponer cualquier tema? Trabajo práctico: realización de distintos sumarios para distintos medios.

- Qué es una pauta de notas y avisos. Cómo se confecciona según el medio en el que trabajemos. Por qué se producen cambios en el armado de una pauta, casi siempre a último momento. Trabajo práctico: armado completo de una pauta.

- Conceptos básicos para realizar una búsqueda de información completa en internet. Sitios web de referencia, buscadores, palabras clave. Cómo optimizar los recursos disponibles para lograr el mejor resultado. Trabajo práctico: Búsqueda de información sobre distintos temas.

- Fuentes de información: cuáles son las fuentes de información que se pueden utilizar para realizar los distintos tipos de notas (ejemplo: con quién/es hay que hablar para hacer una nota de espectáculos, salud, ciencia, tecnología, política, etc.). Trabajo práctico: búsqueda de fuentes.

- En qué consiste la producción de una nota. Cómo se produce una nota propia o para otro periodista. Trabajo práctico: Confección de un informe a partir de una consigna determinada.

- Entrevista. Cuáles son las pautas básicas para realizar un reportaje. Qué hay que tener en cuenta antes de la realización. Qué datos hay que recopilar. Cómo se confeccionan las preguntas de forma adecuada al entrevistado/a y sus circunstancias. Cómo manejar las preguntas “difíciles”. Cómo actuar ante distintas situaciones que puedan darse con el entrevistado. Trabajo práctico: Realización de un reportaje y redacción del mismo.

- Búsqueda de temas para realización de notas. Trabajo práctico: Producción y redacción del tema elegido según consignas determinadas.

- Devolución final del docente sobre todo lo realizado por cada alumno.

- Entrega de diploma de asistencia al curso de periodismo (asistencia mínima: 3 clases.)

-A quiénes está dirigido: Está dirigido a toda la comunidad y, en particular, a estudiantes de Periodismo y Comunicación y a egresados de ambas carreras que quieran dar sus primeros pasos en el periodismo gráfico o digital.Además, es ideal para diseñadores gráficos, fotógrafos y otros profesionales que trabajan en áreas de comunicación, así como también para amateurs interesados en adquirir herramientas del periodismo gráfico o digital (por ejemplo, para quienes quieran aprender a buscar información y redactar temas en un blog.) Habrá objetivos grupales y objetivos particulares, según las necesidades y conocimientos de cada alumno. Es un curso 100 % práctico y muchas de las consignas las realizaremos en clase, mientras que otras se realizarán de forma independiente y se comentarán en clase.

Importe total del curso: $ 220

Forma de pago e inscripción: pago por adelantado del importe total del curso en efectivo o a través de depósito bancario.

Lugar de realización del curso: sala de estudios en Belgrano/Palermo.

Llevar: cuaderno, lápiz, goma y birome.

* Además de este curso, estaremos realizando otros, como curso de periodismo para adolescentes y jóvenes, práctica profesional individual, consultas específicas sobre realización de textos para newsletters, blogs, etc. Por favor, consultá acerca de las distintas opciones. Y también por otras fechas/horarios en caso de que el horario actual no sea de tu conveniencia.


Curriculum del docente:

Georgina Dritsos es periodista, egresada de la Universidad Católica Argentina, y está especializada en medios gráficos. Posee una vasta experiencia en: redacción periodística, producción y edición de medios gráficos y medios digitales; realización de productos gráficos y digitales a pedido (revistas, periódicos, blogs, newsletters, etc.); y en el desarrollo integral de campañas de comunicación para empresas, profesionales y lanzamiento de productos, entre otros.

Debutó en el periodismo gráfico en Somos, revista de política e información general de Editorial Atlántida. Luego trabajó en la revista de divulgación científica Conozca Más, de la misma editorial. Colaboró en la revista Viva, del grupo Clarín; fue parte del plantel de la revista Luna, de editorial Perfil; formó parte del staff de revistas como 3 Puntos y TXT; y escribió en distintos suplementos del diario Clarín (Mujer, Countries, Salud, PYMES, Volver al cole).

Ha colaborado en infinidad de publicaciones, como revista Rumbos, revista First, Noticias y diario Perfil, entre otros. Ha realizado proyectos independientes como el periódico de turismo Oi! Buenos Aires (creación y realización integral) y la edición integral de medios gráficos como suplemento Nieve (del diario La Nación), y revistas institucionales de los bancos Banex y Supervielle. Además, se especializa en la traducción y adecuación de textos originales en los idiomas inglés, portugués y francés al castellano. Actualmente es jefa de redacción de la revista Luna teen, de editorial Perfil, de la que participó en el proceso de creación y lanzamiento en el año 2006 y realiza otros trabajos de forma independiente.


Por más información, escribir a: georginad07@gmail.com Para ver algunos de los trabajos de Georgina Dritsos, entrar en:www.chezgeorgina.blogspot.com

domingo, 5 de julio de 2009

Una pastillita y a la cama!

Otra solución
Nueva pastilla de uso diario contra la impotencia sexual

El fármaco promete devolver la espontaneidad a la vida sexual de los pacientes. Qué lo diferencia del Viagra y cuanto costará.

03.07.2009 11:56



Una nueva píldora para la disfunción eréctil salió al mercado y promete devolver la espontaneidad a la vida sexual de los pacientes. A diferencia del Viagra, pensado para ser tomado antes de una relación sexual, en lo que se llama "uso a demanda", el nuevo fármaco -que costará 347 pesos al mes- es de "uso diario" y permite no tener que planear el encuentro a los pacientes con una vida sexual más activa. A pesar de la efectividad de la pastilla azul, hay quienes se quejan de la falta de espontaneidad. "Una encuesta realizada en varones con disfunción eréctil en tratamiento halló que el 81% dijo extrañar las relaciones sexuales espontáneas", comentó el doctor Adolfo Casabé, docente de Urología de la Facultad de medicina de la Universidad de Buenos Aires, al diario La Nación. “Para muchos pacientes la toma diaria puede significar un sentimiento de haber vuelto a la normalidad”, agregó. El lanzamiento de una versión de uso diario del tadalafilo, fármaco pariente del Viagra (los dos integran la familia de los inhibidores de la fosfodiesterasa-5), "permite volver a tener espontaneidad y puede ser una opción para personas con una vida sexual más activa", según Casabé.
El nuevo fármaco es una versión de 5 mg para uso diario y demostró tener la misma eficacia que la tradicional versión de 20 mg para uso a demanda. De todas maneras, es el médico quien aconsejará en cada caso el tratamiento para la disfunción eréctil que más se adapte a cada paciente. Según estimaciones, la impotencia afectaría a 189 millones de varones en todo el mundo. En la Argentina, según fuentes de la industria, se venden 1,6 millones de píldoras para ese trastorno al mes.

Fuente: perfil.com

¿Celosa, yo?!?!

CULTURA: COMIENZA LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE PARATY, BRASIL

Sexo, celos y abandono, en el inicio de un festival literario

Catherine Millet y Sofía Calle hablaron de sus obsesiones y temas favoritos.

Por: Eleonora Gosman
Fuente: PARATY, BRASIL. CORRESPONSAL




Una es contundente, no vacila. La otra es frágil, dubitativa. Ambas hablan de sus obsesiones sexuales, los celos y los abandonos. Una, Catherine Millet, viene de un hogar donde los libros tapizaban cuartos enteros. La otra, Sophie Calle, es hija de un médico que amaba colgar cuadros en las paredes. Las dos, artistas y escritoras francesas que frisan los 60, compartieron ayer sus sentimientos y se mostraron sin reservas ante un grupo de periodistas que las perforó con las preguntas más indiscretas. Fue en esta preciosa ciudad colonial brasileña, del sur de Río de Janeiro. Aquí se hará hasta el domingo la consagrada feria literaria bautizada FLIP, el más nuevo de los grandes festivales de la literatura como el de Toronto, Berlín, Edimburgo y Mantua.

Catherine Millet, fundadora de la prestigiosa revista Art Press, abrió el fuego. Era casi obvio: ganó fama mundial en 2001 con su libro: La vida sexual de Catherine M. Absolutamente autobiográfica, es una suerte de literatura de sexo explícito animada por sus incontables aventuras. Su libro se convirtió en un best-seller; fue traducido en 45 idiomas y vendió más de 1,4 millones de ejemplares. Pero el año pasado mostró la otra fase del libertinaje: los celos profundos, desgraciados, por las infidelidades del marido. Resultó entonces un nuevo libro: Jour de Souffrance (Día de Sufrimiento). Las relaciones extraconyugales de Jacques Henric, escritor y fotógrafo, le produjeron una obsesión compulsiva: revisar los email, los bolsillos, los cajones, los papeles. "Como una auténtica espía", admitió ayer.

De un modo ligeramente diferente, pero en esencia tan rayano en el voyeurismo como la Millet, Sophie Calle, la frágil y hasta tímida artista, puso en escena su desengaño por el abandono de su ex marido. Se enteró de la separación por un email del ex amor que terminaba con una frase: "Cuídese". Y en un auténtico acto de exorcismo decidió hacerlo público en forma vengativa. Convocó 107 mujeres, muchas de ellas famosas como Catherine Deneuve y Victoria Abril, otras menos conocidas, para que cada una contara su propia interpretación de esa carta final. Nacieron así 107 videos que fueron expuestos en la Bienal de Venecia de 2007. Se llevó el premio principal y saltó a la fama. "Lo que diferencia muchos de mis trabajos es el hecho de que ellos son también mi vida. Ellos sucedieron. Eso me distingue y hace que las personas gusten o rechacen lo que hago" reflexionó ayer. Parecía bucear en su interior para buscar las respuestas. Y por momentos dio la sensación de andar a tientas. "Me sentí frágil en mi vida real. Después de andar por el mundo durante 7 años volví a Francia. Sentí una distancia de mi padre porque me veía gorda y fea. Fue entonces que elegí el arte: era la manera de seducir a papá". Esto no le impidió trabajar como stripper antes de convertirse al arte narrativo: libros, cine, instalaciones, intervenciones y hasta textos seriados para un diario.

Ni Calle ni Millet se sienten parte de alguna vanguardia. Después de confesar que ayer fue la primera vez que se presentaron juntas en público, ambas denostaron la palabra "avant-garde". Según Millet "es de origen militar". Al igual que la sensible Sophie, Catherine que luce hermosa en el final de su quinta década, dice que sus libros giran alrededor de lo que ella vivió y experimentó. "En todo caso, la ficción está en mis fantasías".

Sophie cree que su obra son ni más ni menos que relatos "de hechos ordinarios, cotidianos. Un trabajo sobre la vida real". Claro que el segundo libro de Millet, que está listo para ser lanzado en Brasil, es un auténtico desnudo. "Desgraciadamente, una filosofía de vida entró un buen día en contradicción. Sigo pensando que el amor y el sexo son cosas distintas. Y hasta defiendo la libertada en la vida marital. Pero no puedo ocultar que durante tres años descubrí qué eran los celos. Es uno de los sentimientos más difíciles de controlar. Cualquier detalle cotidiano se tornaba una prueba de la traición". Fue entonces que decidió volver al analista y allí imaginó su nueva novela. ¿Es la misma Catherine entre la primera y la segunda novela? "Soy y no soy la misma. Cuando se escribe sobre la vida uno mismo se transforma. Es una relación dialéctica".

Fuente: Diario Clarín. 4/7/2009