Solos por elección o imposición
No tiene pareja la mitad de los porteños
Los singles , una categoría que crece sin cesar
Domingo 23 de agosto de 2009
Loreley Gaffoglio LA NACION
El 49,9 por ciento de los porteños son singles, es decir, personas que no están comprometidas en una relación sentimental. Esa categoría incluye a solteros, separados, divorciados y viudos.
Hoy los singles o gente sin pareja encarnan el grupo demográfico de mayor dinamismo y de más rápido y sostenido crecimiento en el mundo occidental. Y esa ola de solos, que nació con el siglo XXI, también cubre la Argentina. El fenómeno impar se vincula a la "transgresión" de los paradigmas familiares tradicionales, la longevidad, las exigencias de la vida urbana y a la propia dinámica pendular de las relaciones de pareja.
Los demógrafos del Primer Mundo advierten que se extienden los períodos de "soledad" de la población como llagas o recreos de la vida adulta.
Por elección o imposición, en el país crecen sin cesar los que renuncian a la convivencia de a dos. Para muchos, eso ni siquiera supone una opción, ya que carecen de un socio sentimental.
Ese viraje, observan los sociólogos, viene alterando las formas de vida y de relación.
Lejos de los rótulos de "solterones", los singles vernáculos han logrado reubicarse en el imaginario social, empujados por el número de su manada.
Según el Departamento de Análisis Demográfico de la ciudad, ese conjunto representaba el 26,5% de la población capitalina en 1980. Creció al 46,3% en 1991 y, como se dijo, hoy son el 49,9% de los porteños. Claro que la medición no indaga en su estatus afectivo, sólo los ubica entre quienes no poseen una pareja conviviente.
Un estudio de la consultora Advise arroja que hoy cuatro de cada diez porteños, de entre 25 y 65 años, dice estar "desemparejado", aunque reconocen que podrían cambiar de categoría si encontraran complicidad. Lo engorroso, confiesa el 76% de los 1426 encuestados, es que no la encuentran y reafirman no haber abdicado en la búsqueda.
El avance de los singles corre a la par de la fragilidad de las uniones, con 56,2 divorcios cada 100 matrimonios porteños, según la Encuesta Anual de Hogares (EAH).
En las clases sociales mejor posicionadas, los singles son escudriñados por los analistas de mercado que les adjudican, en promedio, un 30% más de gasto que a los unidos. Consumen más tecnología, viajes, ocio, gastronomía, elementos de cuidado personal, moda y vida sana. Son más "salidores", hedonistas y obsesivos ante los signos de envejecimiento, señalan estudios de Ipsos y Trendsity.
Al margen de su peso en la economía real, su revalorización la confirman quienes ven en su estatus una reivindicación de los espacios de intimidad y libertad individual.
"Las carencias afectivas del single se compensan con los logros profesionales, los hijos, amigos y su intensa vida social", explica la psicóloga y analista de tendencias Mariela Mociulsky. "Los más jóvenes priorizan su desarrollo laboral y relegan el proyecto de familia. En los de mediana edad, la característica común es que son muy exigentes e inconformistas. Prefieren andar solos si no tienen a su lado al compañero ideal", describe Mociulsky. Europa, al tope de la lista
En el escenario global, la Unión Europea lleva la delantera en cantidad de gente que vive sola, un modo indirecto de vislumbrar a los singles . Y hasta el Foro Económico de Davos los estudió en 2007, bajo el tema The Single Economy . Aunque ahora en tiempos de crisis y desempleo, el Viejo Continente les arrebató gran parte de su encanto.
En Europa, superan los 170 millones de personas, según Eurostat. Irlanda se ubica en la pole position , con un 55% de hogares unipersonales. En Nueva York, el 50% de su población vive sola. Y en París suman más los hogares de un adulto, con o sin hijos, que los conformados por parejas.
Según la última medición de la EAH, en la ciudad de Buenos Aires el 29,6% de los porteños vive solo. El sociólogo francés Jean-Claude Kauffman, ubicó el origen del fenómeno a partir de lo que llamó las "trayectorias de autonomía" de las mujeres.
Vistos como individualistas y hasta egocéntricos, lo que instala el fenómeno single en la escena mundial, según Kauffman, "son aspiraciones bastante altas de lo que ellos consideran felicidad y plenitud, y le exigen mucho al amor y a la pareja. Si no hallan lo que buscan, optan por la soledad".
Georgina Binstock y Rosa Geldstein, demógrafas del Centro de Estudios en Población (Cenep) analizan el fenómeno desde otra perspectiva. Afirman que la inestabilidad de las uniones, junto con la postergación en la edad para el primer enlace entre los jóvenes y el incremento en la expectativa de vida, entre otros puntos, empujan los episodios de soltería. Rehúsan analizar una categoría fluctuante como la de los singles , ya que, dicen, desconocen cuántas personas hacen de ese estadío una opción vital de soledad y cuántos se enrolan en relaciones efímeras o cama afuera. Las conclusiones poblacionales a nivel nacional que le brindaron al Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), sin embargo, se resumen en estos puntos:
Los últimos tres censos (1980, 1991 y 2001) muestran que la suma de los no unidos (solteros, separados, divorciados y viudos ) se incrementaron del 40%, en 1980, al 45% en 2001.
Los casados disminuyeron del 60 al 55% en el mismo período.
Los solteros crecieron del 31 al 34 %, y los separados y divorciados, del 2 al 5%. Aunque este porcentaje que parece exiguo se realiza sobre el total de la población de 14 años y más.
Los analistas tocan otro punto medular. Mónica López Andrade, especialista en terapia de parejas, explica que una porción creciente de los singles responde a la adolescencia tardía, la comodidad, la incapacidad para relacionarse, la autopreservación y un valor secundario dado a la pareja.
"El miedo a reeditar fracasos, la liberación que sienten al dejar atrás una convivencia infeliz, las ansias de no rendir cuentas y la inversión del tiempo en ellos mismos son también cuestiones de peso para no emprender nuevos vínculos", señala.
Y enfatiza una observación de consultorio: "Hay serias dificultades en las relaciones interpersonales y la cultura digital propicia simulacros de relación. No hay tiempo para el otro, pero sí para hacer más cosas: chequear mails, estar en la Web, ir al gimnasio y cumplir más de lo que se les exige con lo laboral. Quizá sea en el trabajo donde hoy se descarga gran parte de la libido".
Victoria Mazzeo, jefa del departamento de Análisis Demográfico de la Dirección General de Estadísticas y Censos del gobierno porteño, analizó para La Nacion algunos de los principales cambios de lo que los especialistas definen como "mercado matrimonial en la ciudad". Entre ellos:
Menos matrimonios
En Buenos Aires, la tasa bruta de nupcialidad descendió el 40 por ciento en los últimos 18 años. En 1990, la tasa de matrimonios era de 7,4 casamientos por cada 1000 habitantes. En la última medición de 2007 se redujo a 4,4.
La edad para la primera unión se elevó a los 32 años, en los hombres, y a los 30,6, en la mujer.
La tasa de uniones en hombres es superior a la de las mujeres. Esto se explica por la mayor presencia femenina en la ciudad y por la mayor reincidencia matrimonial del varón (15,8% contra el 10,6% de la mujer).
Las porteñas solteras, no unidas y viudas, representan el 54,2% del total de la población femenina de la ciudad de Buenos Aires. En la misma categoría, los hombres representan el 44,9 por ciento de la población.
Entre los 35 y los 54 años, las mujeres separadas (el 43,8% en esa franja) duplican a los varones separados en ese mismo rango de edad.
Pareja, amor, desencuentros, solteros y solteras, sexualidad, soledades, divorcio, etc. Interesante recopilación de artículos propios y ajenos sobre estos temas. Pasá.
domingo, 23 de agosto de 2009
Todos contra todos
sociedad
parejas multiples
El poliamor amenaza con extinguir la monogamia y el tabú de la infidelidad
La movida nació en Estados Unidos y se extendió a varios países donde hay cada vez más militantes de esta forma de vida. En Argentina, todavía se refugian en los foros de Internet, pero reivindican con orgullo la honestidad, el respeto y el amor que implica tener más de una relación con el consentimiento de las partes involucradas. Dicen que la monogamia es una hipocresía o un ideal, y que el poliamor, en muchos casos, los ayudó a consolidar sus parejas.
Por Brenda Focas
Emociones. Los sentimientos priman por sobre la sexualidad y se diferencian de los swingers.“Soy poliamorosa. Mi marido y yo creemos que se puede tener más que una relación romántica y duradera a la vez, con amor y honestidad entre todos. No queremos sexo casual, ni grupos, ni swinging”, explica Julieta. Ella se declara adepta a esta práctica basada en premisas que hoy podrían pensarse como casi existenciales: el amor, la fidelidad (con los compromisos establecidos), la honestidad y el respeto a cada uno de los integrantes. Se trata, en definitiva, de mantener una relación amorosa y duradera de manera simultánea con varias personas, con el absoluto conocimiento y consentimiento de todos los involucrados.
En Argentina, si bien no hay grupos militantes como en Estados Unidos, Gran Bretaña o España, muchas personas lo tomaron como modo de vida, frente a la lo que consideran la “hipocresía de la monogamia”.
“Siempre pensamos con Agustina, mi mujer, que no queríamos que cada uno sea la última experiencia del otro. Hace poco más de tres meses ella empezó una relación, yo no terminaba de entender cómo podía sentir cosas tan fuertes por los dos al mismo tiempo, aunque me aclaraba que los sentimientos para cada uno eran distintos”, cuenta Emilio, de San Telmo que tiene 30 años y se siente un “bicho raro” cuando se reconoce dentro de esta comunidad. Pero sigue con su relato: “Una vez que Agustina empezó a tener esta relación, quise conocer a la persona que estaba con ella, y él me quería conocer a mí. Así que nos juntamos y empezamos a intercambiar impresiones de lo que nos pasaba a cada uno. Hoy, no tengo dudas que esta nueva vida que encaramos nos unió muchísimo como pareja”, confiesa.
Aunque puede resultar extraño, para este movimiento un tercer, o cuarto, integrante cierra perfecto el circulo de las complicadas relaciones maritales. Incluso insisten en que es propio de la naturaleza humana amar a más de una persona, y advierten que la monogamia será con el tiempo una opción caduca, no acorde con la vida actual que exige formas de amar más “evolucionadas”.
“Para mí es mucho más fácil vivir mi día a día con la libertad de formar relaciones, y poder compartir todo con mi marido. La última vez que estuvo con una mujer sus ojos brillaban, y lo bueno es que se sentía bien por poder hablar conmigo de ese momento especial”, cuenta con naturalidad Marina.
Francisco, otro poliamoroso que jura que no volvería por nada a su antigua vida conyugal, cuenta: “Las ventajas de esta modalidad creo que son evidentes, mayor sinceridad en todos los ámbitos de la vida, un mayor reparto de tareas, mayor tolerancia (un día discutís con tu pareja y en vez de ir a llorar sólo te desahogás con la otra, por ejemplo). En mi caso, mi pareja principal, Laura, tiene otra relación con otro hombre, con el que me llevo muy bien y tenemos una gran amistad”.
Para la licenciada en psicólogía y antropóloga Fabiana Porracín, el planteo del matrimonio monógamo “desde ahora y para siempre” es sólo un ideal. “Es un intento, pero no es realista. Una cosa es casarse con el obvio deseo de querer morir al lado de la persona que uno elige, otra es creer que va a ser así”, opina. Los poliamantes incluso suelen criar a los hijos de manera comunitaria, para que aprendan los valores del libre amor, y suelen pertenecer a la elite económica, o vanguardia artística, cultural o intelectual.
La práctica también se hizo conocida porque artistas y escritores como Anaïs Nin, Henry Miller, Colette, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre lo ejercieron abiertamente.
Lo cierto es que en más de una encuesta la mayoría de las personas reconoce que le gustaría tener relaciones con más de una persona o incluso que son infieles. Quizás por eso, hace más cien años el escritor Alejandro Dumas comparaba al matrimonio con “una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos y, a menudo, tres”.
En el prólogo del libro El amor libre. Eros y anarquía , editado por Utopía Libertaria, el escritor Osvaldo Baigorria escribe: “Para defender al principio de amor libre se necesitan dosis parejas de inocencia y experiencia. Una vez desacralizados el matrimonio, la familia y la dupla varón-mujer unidos ‘de por vida’, ¿qué si no la inocencia puede vincular la libertad al amor, en especial si a éste se lo entiende como pasión o atracción entre seres de carne y hueso? La experiencia susurra al oído que la fidelidad es imposible, que la monogamia es una ilusión y que las leyes del deseo triunfan sobre las leyes de la costumbre. La inocencia grita que el amor sólo puede ser libre, que la pluralidad de afectos es un hecho y que el deseo obedece a un orden natural, anterior y superior a todo mandato social (...).
Más adelante agrega: “Nunca hubo algo más difícil que ser libertario en las cuestiones de amor. Se puede serlo ante una autoridad o la propiedad pero ante los vaivenes del corazón no hay principio, norma o idea que se sostenga firme en su sitio. ¿Hay alguien más parecido a un esclavo que un enamorado? La posesión es la antítesis de la libertad. ¿Cómo uno puede ser verdaderamente libre cuando ama? Sólo mediante una reinvención de la palabra amor.
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Crece la cantidad de parejas en casas separadas
Parejas "cama afuera": Una tendencia que se impone
Para evitar el desgate de la rutina y cuidar espacios propios, cada vez más parejas optan por vivir en casas separadas. Para los expertos es una alternativa a los múltiples modelos de familia de hoy.
Por: Mariana Iglesias
"A esta altura de mi vida sería incapaz de vivir con otra persona", confiesa Aníbal Riveras, 70 años, 5 junto a Amelia, de 67. "Estar de novios es ideal porque no hay desgaste. Está claro... ¿Por qué los amantes se llevan bien? ¡Porque no conviven!", insiste Aníbal que, como Amelia, ha tenido su matrimonio largo y con hijos. Ya no. Ahora, que son abuelos, eligieron ser novios. Como tantos. Es que la decisión ya no tiene el condimento excéntrico a lo Woody Allen, y tampoco carga con antiguas condenas sociales. Tal vez porque uno de cada dos matrimonios termina en divorcio, la pareja "cama afuera" se está volviendo una variante más a los múltiples modelos de familia de hoy.
"Es algo de lo más común. Como hay mucho divorcio y mucha rotación de pareja, la gente se protege así, manteniendo sus espacios", dice Diana Rizzatto, de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. Para la psicóloga y sexóloga Diana Resnicoff, las dudas sobre este modelo son cada día más frecuentes en el consultorio: "En general tuvieron parejas que no funcionaron, también hijos, y buscan otra alternativa. Rompen con el modelo tradicional y les suele ir mucho mejor". Viviana Koffman, del Club de las Divorciadas, asegura que la realidad ya supera lo jurídico: "En el matrimonio la Ley exige la obligación de vivir juntos, pero hoy se aceptan otras situaciones". Y pone el caso de las familias ensambladas: "Se sabe que el principal factor de riesgo en la ruptura de una familia ensamblada son los hijos que cada uno trae. Por eso, hay muchas parejas que prefieren no complicarse y vivir cada uno en su casa. Lo cierto es que antes era imposible y ahora se ve como una salida inteligente". Lila Isacovich, psicoanalista de la Fundación Buenos Aires, también da una opinión positiva: "Es fantástico que haya tantos modelos de pareja como relaciones. Es una tendencia muy marcada, que se ve más práctica y más segura. No es falta de compromiso sino al revés, es una manera de cuidar la pareja. Se dan relaciones de un compañerismo que permite espacios propios. Se comparten fines de semana y vacaciones, pero el día a día es cada uno en su casa". Bernardo Stamateas, autor de "Sexualidad y erotismo en la pareja", habla del cambio de costumbres: "En las parejas de esta época posmoderna no existen reglas fijas ni rituales familiares, sino que se buscan nuevas maneras para que la pareja funcione y así vencer los dos problemas por los que toda pareja se quiebra, que son la pérdida del amor romántico y los problemas sexuales".
Irene Loyácono, directora del Centro de Terapias con Enfoque Familiar, habla de las primeras parejas, las jóvenes: "La pareja sin convivencia se deriva de ese estilo light, propio de nuestros días. Es una forma racionalista de ahorrarse los problemas que acarrea la negociación de tantos detalles. Implica una posición centrada en el yo: no estoy dispuesto a comprometerme demasiado ni a hacer mucho esfuerzo. Y si bien es cierto que la cama afuera logra ese objetivo, deja por el camino otras cosas valiosas que sólo aparecen en las relaciones comprometidas. Sin olvidar que, si vamos con tan poca fe a la consumación del amor es probable que caigamos en una profecía autocumplida: terminamos separándonos".
Para la ginecóloga y sexóloga Beatriz Literat, es importante el "permiso" o "legitimación" que se le da hoy a este nuevo vínculo: "Antes estas relaciones no se hacían públicas, pero hoy hay nuevos modelos y la gente los usa. ¿A quién no le gusta estar de novios y salir todos arregladitos? Pero a veces es pura comodidad. No creo que el matrimonio como institución haya fracasado sino que a veces se elige mal a la pareja".
¿Entonces...?Dice Stamateas: "El amor de pareja es el deseo de tener intimidad emocional, sexual, intelectual y espiritual con el otro. Es darle la bienvenida a mi territorio sin sentir miedo a perder mi pellejo. Es vivir un proyecto junto a quien se ama. No depende de donde se viva, sino del espacio interior que le damos al otro para entrar en nuestro circuito de intimidad afectiva".
A favor
Es una manera de cuidar a la pareja, de protegerla de la rutina. Se pueden dar buenas relaciones de compañerismo respetando los espacios propios de cada uno. Si no hay proyecto de paternidad compartida porque cada uno tiene hijos propios, es una forma de preservarlos de armar una familia "ensamblada".
En contra
Se pierde la cercanía del otro. Se pierde el saber que el otro estará en casa al llegar, se pierde ese amparo. No funciona si existe el proyecto de tener hijos. Si ya hay chicos, para ellos es importante compartir la cotidianeidad con los dos padres, además de que se simplifica la crianza al ser compartida entre papá y mamá.
miércoles, 19 de agosto de 2009
¿Será cierto?
05 AGO 09 | Constelación de riesgos
Si la pareja se disuelve, la salud lo siente
Quienes se divorcian o enviudan sufren un gran deterioro físico.La Nación
Lara Tarker-Pope, The New York Times NUEVA YORK.- Los casados tienden a estar más sanos que los solteros. Pero, ¿qué sucede cuando el matrimonio se acaba?
Un nuevo estudio muestra que cuando las personas que se han casado vuelven a estar solas ?ya sea debido al divorcio o a la muerte de su pareja? experimentan mucho más que una pérdida emocional. Habitualmente sufren un deterioro de la salud física del que nunca se recuperan del todo, aun cuando vuelvan a casarse.
Y en términos de salud, no es mejor haberse casado y luego volver a estar solo que no haberse casado jamás. Las personas de edad media que no han contraído matrimonio tienen menos problemas crónicos de salud que aquellas que se han divorciado o han enviudado. Los hallazgos, que surgen de un estudio nacional en 8652 varones y mujeres de entre 50 y 60 años, sugieren que el estrés físico que supone la pérdida del matrimonio persiste aun cuando las heridas emocionales se han curado.
Si bien esto no quiere decir que las personas deberían seguir casadas a cualquier costo, sí muestra que la historia marital de una persona es un importante indicador de salud, y que la persona que vuelve a estar sola debe estar especialmente atenta al manejo del estrés y a la práctica de actividad física, aun cuando vuelva a contraer matrimonio.
"Cuando nuestra pareja se enferma y está por morir o cuando el matrimonio empeora y está por morir, los niveles de estrés suben", dijo Linda White, profesora de sociología de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, y coautora del estudio que será publicado en el número de septiembre de la revista The Journal of Health and Social Behavior . "Uno no duerme bien, su dieta empeora, no puede hacer gimnasia, no puede ver a los amigos. Es todo un paquete de hechos negativos."
Efectos documentados Los beneficios que reporta el matrimonio a la salud, documentados por numerosas investigaciones, parecen provenir de diversos factores.
Las mujeres, en particular, actúan como guardianas de la salud de sus maridos, agendándoles consultas con sus médicos y avisándoles si notan alguna señal que sugiera un problema de salud.
Los cónyuges pueden además ofrecer apoyo logístico, cuidando de los hijos cuando la madre practica actividad física, o llevándola y trayéndola del médico.
En el último estudio los investigadores trataron de averiguar cuál es el impacto del divorcio, de enviudar y volver a casarse en un amplio número de personas.
De las 8652 personas estudiadas, más de la mitad todavía seguía en su primer matrimonio. Alrededor del 40% se había divorciado o había enviudado, y cerca de la mitad de estas personas se había vuelto a casar en el momento del inicio de la investigación. Sólo un 4% nunca había contraído matrimonio.
En suma, los varones y las mujeres que habían atravesado un divorcio o la muerte de su pareja refirieron un 20% más de problemas crónicos de salud, como enfermedad cardíaca, diabetes o cáncer, en comparación con las personas que seguían casadas.
Las personas que previamente habían estado casadas también tendían a tener mayores problemas de movilidad, como dificultades para subir escaleras o caminar una distancia significativa.
Si bien volver a contraer matrimonio se asoció con una leve mejoría de la salud, el estudio mostró que la mayoría de las personas que se habían vuelto a casar no habían logrado recuperarse completamente del declive físico asociado con el fin del matrimonio. En comparación con aquellas que seguían casadas, las personas que atravesaban un segundo matrimonio tenían un 12% más de problemas crónicos de salud y un 19% más de problemas de movilidad.
Un segundo matrimonio no parece curar tampoco las heridas emocionales. Las personas que habían vuelto a casarse tenían una cantidad levemente mayor de síntomas depresivos que aquellas que seguían casadas.
Una fuerte asociación El estudio no prueba que la pérdida del matrimonio sea la causa de estos problemas de salud, sino sólo que ambos hechos están asociados. Podría ocurrir que las personas que no hacen ejercicio, comen peor y no pueden manejar el estrés sean más propensas a divorciarse.
Aun así, los investigadores señalan que la asociación se observó tanto en las personas divorciadas como en las que habían enviudado, un dato que sugiere una poderosa relación causal.
Pero nada sugiere que los cónyuges deban mantener un mal matrimonio en nombre de la salud. Los problemas maritales también causan trastornos físicos.
En una serie de experimentos, científicos de la Universidad de Ohio estudiaron la relación entre las peleas maritales y la respuesta inmunológica, medida en el tiempo que demanda una herida en sanar. Los investigadores estudiaron a parejas en las que se aplicó un dispositivo de succión que dejaba ocho pequeñas ampollas en sus brazos. Luego, las parejas debían discutir, a veces sobre temas positivos, a veces, sobre temas conflictivos.
Después de un conflicto marital, las heridas tardaban un día más en sanar. Entre las parejas que exhibieron los niveles más elevados de hostilidad, las heridas demandaban dos días más que aquellas que habían exhibido menos animosidad.
"Diría que si uno no puede arreglar su matrimonio, mejor es salirse de él -dijo Janice Kiecolt-Glaser, autora del estudio-. Con un divorcio, usted está perturbando su vida, pero un mal matrimonio también es negativo en el largo plazo."
Claves
Problemas crónicos: Quienes se divorcian o enviudan tienen un 19% más de problemas de salud crónicos, como enfermedad cardíaca, diabetes o cáncer, que las personas que siguen casadas.
Movilidad: En comparación con quienes siguen estando casados, los que vuelven a estar solos experimentan un 19% más de problemas de movilidad, como dificultades para caminar distancias significativas.
Segundo matrimonio: La salud de quienes se vuelven a casar es peor que la de aquellos que siguen en su primer matrimonio: tienen un 12% más de problemas crónicos de salud y un 19% más de problemas de movilidad.
Casi todos usan el Facebook... para buscar ex parejas!
Donde hubo fuego...
Facebook: el 95% lo usa para buscar ex-parejas
Saber de los ex no siempre es lo mejor.
11/8/2009 | Redacción starMedia
Lo asegura un estudio realizado entre internautas canadienses. Algunos buscan a sus novios o novias del pasado para tener información acerca de sus vidas actuales. Otros, buscan revivir asignaturas pendientes.
Un estudio realizado por la universidad canadiense de Guelph destaca que la red social Facebook, una de las más populares de Internet, es usada masivamente por gente de todo el mundo para buscar amores de tiempos pasados. El estudio también hace hincapié en los problemas que esto trae aparejado: principalmente los celos de las actuales parejas.
La psicóloga Brenda Wiederhold, coordinadora del trabajo, indicó que "cuanto más tiempo pasa la gente en Facebook, más probable es que sienta desconfianza por su pareja y que use la red para buscar información adicional que pueda alimentar los celos mutuos". El estudio señala que Facebook colabora para que desaparezca el límite entre lo público y lo privado, haciendo aflorar situaciones del pasado que muchos prefieren olvidar. El temor a la infidelidadEn tanto, otro estudio, publicado por un diario británico, establece que el 20 por ciento de los usuarios espía los mensajes de Facebook de su pareja buscando eventuales infidelidades.
La psicóloga Brenda Wiederhold, coordinadora del trabajo, indicó que "cuanto más tiempo pasa la gente en Facebook, más probable es que sienta desconfianza por su pareja y que use la red para buscar información adicional que pueda alimentar los celos mutuos". El estudio señala que Facebook colabora para que desaparezca el límite entre lo público y lo privado, haciendo aflorar situaciones del pasado que muchos prefieren olvidar. El temor a la infidelidadEn tanto, otro estudio, publicado por un diario británico, establece que el 20 por ciento de los usuarios espía los mensajes de Facebook de su pareja buscando eventuales infidelidades.
La psicóloga que realizó el estudio en Canadá concluye que "estar expuestos a la información sobre las parejas sentimentales de nuestros contactos o la interacción que ellos tienen a través de la red social, lejos de despejar las dudas las aumenta; cuanto más se sepa peor es".
domingo, 9 de agosto de 2009
Las mujeres sufren más en un matrimonio infeliz!!!
Un mal matrimonio siempre perjudica más a las mujeres que a los hombres
miércoles 5 de agosto, 1:30 PM
(www.neomundo.com.ar) "Un matrimonio malo o infeliz, a largo plazo siempre resulta más perjudicial para las mujeres". Esta es la principal conclusión a la que arribaron los investigadores de la Universidad de Utah (Estados Unidos), que se propusieron determinar si las peleas y discusiones pueden generar el incremento de determinados marcadores como la presión arterial y el colesterol que contribuyen al desarrollo de afecciones del corazón o bien diabetes y stroke (derrame cerebral).
"A lo largo de la experiencia nos dimos cuenta de que tanto los hombres como las mujeres involucrados en parejas o familias conflictivas suelen ser más proclives a caer en depresiones que sus 'pares' que viven enamorados y felices. No obstante, para ellas, el riesgo de elevar el nivel de determinados factores que contribuyen al desarrollo del 'Síndrome Metabólico' (SM), una condición integral que puede generar serias consecuencias, es mayor", aclaró Nancy Henry, al frente de la investigación, presentada durante la reunión anual de la American Psychosomatic Society.
"Si pensamos a los problemas de pareja como disparadores de patologías crónicas tenemos que considerar un factor clave: el tiempo de exposición a la situación en cuestión. Es importante tener en claro que cuanto más se tarde en abordar un problema, mayores serán las consecuencias que éste genere, pues las enfermedades crónicas, ya sean de orden psíquico, psicosomático o físico suelen aparecer debido a la presencia de situaciones de violencia, sometimiento, angustia, tristeza o desazón sostenida", explica Enrique Alba, médico psicoanalista, coordinador del Centro de Estudios Psicoanalíticos de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA).
Para el ensayo, Henry -acompañada por su equipo- entrevistó a 276 parejas de 54 de edad promedio quiénes debieron responder cuestionarios acerca de los aspectos pasivitos y negativos de la pareja.
Los parámetros, tanto para una como para otra variante eran por ejemplo, el apoyo mutuo y la realización compartida de actividades por un lado; y las peleas, hostilidad y desacuerdos sobre temas de relevancia como los hijos, la "familia política", el dinero, el trabajo (punto álgido que, además, suele condicionar mucho el descanso favoreciendo la sensación de irritabilidad), los problemas de fertilidad que se cuentan entre los factores que más alejan a las parejas, y la religión por el otro.
Asimismo, también se consultó sobre la existencia de antecedentes o síntomas de depresión en alguno de los miembros de las parejas que habían permanecido casadas por aproximadamente 27,5 años, la mayoría de ellas en "primeras nupcias".
"En general y luego de la primera impresión se podía decir que se trataba de parejas felices pero, indagando, hallamos que el 20 por ciento de los hombres y el 12 por ciento de las mujeres presentaban SM, diagnosticado mediante la detección de tres de los cinco factores que lo componen. Pero, el punto negativo para ellas es que presentan una mayor predisposición a desarrollar nexos entre las sensaciones y el clima negativo, la tensión marital, la depresión y -finalmente- el SM que es lo que las pone en peligro", explica Henry.
"No sabemos por qué sucede pero creemos que las mujeres no 'capitalizan' bien esas situaciones y las trasladan -a corto, mediano o largo plazo- a su corazón, poniéndolo en riesgo."
Fuente: PRO-SALUD News
miércoles 5 de agosto, 1:30 PM
(www.neomundo.com.ar) "Un matrimonio malo o infeliz, a largo plazo siempre resulta más perjudicial para las mujeres". Esta es la principal conclusión a la que arribaron los investigadores de la Universidad de Utah (Estados Unidos), que se propusieron determinar si las peleas y discusiones pueden generar el incremento de determinados marcadores como la presión arterial y el colesterol que contribuyen al desarrollo de afecciones del corazón o bien diabetes y stroke (derrame cerebral).
"A lo largo de la experiencia nos dimos cuenta de que tanto los hombres como las mujeres involucrados en parejas o familias conflictivas suelen ser más proclives a caer en depresiones que sus 'pares' que viven enamorados y felices. No obstante, para ellas, el riesgo de elevar el nivel de determinados factores que contribuyen al desarrollo del 'Síndrome Metabólico' (SM), una condición integral que puede generar serias consecuencias, es mayor", aclaró Nancy Henry, al frente de la investigación, presentada durante la reunión anual de la American Psychosomatic Society.
"Si pensamos a los problemas de pareja como disparadores de patologías crónicas tenemos que considerar un factor clave: el tiempo de exposición a la situación en cuestión. Es importante tener en claro que cuanto más se tarde en abordar un problema, mayores serán las consecuencias que éste genere, pues las enfermedades crónicas, ya sean de orden psíquico, psicosomático o físico suelen aparecer debido a la presencia de situaciones de violencia, sometimiento, angustia, tristeza o desazón sostenida", explica Enrique Alba, médico psicoanalista, coordinador del Centro de Estudios Psicoanalíticos de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA).
Para el ensayo, Henry -acompañada por su equipo- entrevistó a 276 parejas de 54 de edad promedio quiénes debieron responder cuestionarios acerca de los aspectos pasivitos y negativos de la pareja.
Los parámetros, tanto para una como para otra variante eran por ejemplo, el apoyo mutuo y la realización compartida de actividades por un lado; y las peleas, hostilidad y desacuerdos sobre temas de relevancia como los hijos, la "familia política", el dinero, el trabajo (punto álgido que, además, suele condicionar mucho el descanso favoreciendo la sensación de irritabilidad), los problemas de fertilidad que se cuentan entre los factores que más alejan a las parejas, y la religión por el otro.
Asimismo, también se consultó sobre la existencia de antecedentes o síntomas de depresión en alguno de los miembros de las parejas que habían permanecido casadas por aproximadamente 27,5 años, la mayoría de ellas en "primeras nupcias".
"En general y luego de la primera impresión se podía decir que se trataba de parejas felices pero, indagando, hallamos que el 20 por ciento de los hombres y el 12 por ciento de las mujeres presentaban SM, diagnosticado mediante la detección de tres de los cinco factores que lo componen. Pero, el punto negativo para ellas es que presentan una mayor predisposición a desarrollar nexos entre las sensaciones y el clima negativo, la tensión marital, la depresión y -finalmente- el SM que es lo que las pone en peligro", explica Henry.
"No sabemos por qué sucede pero creemos que las mujeres no 'capitalizan' bien esas situaciones y las trasladan -a corto, mediano o largo plazo- a su corazón, poniéndolo en riesgo."
Fuente: PRO-SALUD News
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